Ya hemos comentado en una entrada anterior que el año 1925 fue el de los homenajes aprovechando los pocos meses de paz que tuvo en la Península.
El 4 de febrero la prensa se hizo eco del acto homenaje que le hicieron en el Colegio de Huérfanos de Infantería, donde había realizado sus estudios de pequeño el brillante general, y por tanto era un orgullo para esta institución académica. El homenaje tuvo lugar en un banquete celebrado en el Hotel Gran Vía de la capital. Al acto pudo asistir cualquier persona que quiso adquirir la oportuna tarjeta de invitación en varios establecimientos públicos de la ciudad.
El 29 de abril de 1925 se publica la solicitud en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, de Alberto Castro Girona, en la que solicita legalmente la unión de su apellido Castro-Girona, con guión y prescindiendo de la “y” copulativa, alegando que nadie lo conocía por su nombre y su primer apellido, y que era famoso con la unión de ambos apellidos. De esa forma se pretendía también que se perpetúe en sus tres hijos Alfredo, Alberto y María de Carmen, sus hazañas personales. Hoy en día, según el Instituto nacional de Estadística, hay 21 personas que tienen el Castro Girona como primer apellido y otras 22 como segundo, y sabemos que están repartidos entre Albacete, Alicante, Madrid, Zaragoza y Barcelona especialmente. Otras ramas, como la valenciana, son descendientes de su única hija y han ido perdiendo su apellido pero sigue viva en ellos la memoria de su ilustre antepasado.
Como seguramente tendrás curiosidad por saber si hoy en día se pueden unir ambos apellidos en uno solo, responderemos que tienes que hacer la solicitud administrativa pertinente bien justificada, como en el caso de nuestro héroe autillano, o de lo contrario lo lógico es que la rechacen.
El 17 de junio se le destina como gobernador militar en León y jefe de la 16ª División. En julio asiste a maniobras e inspecciones en Astorga, Ferrol, Lorenzana y Virgen del Camino. De su breve etapa como gobernador militar de León pertenecen estas fotos del 4 de julio de 1925 y nos parece reconocer la figura del general Berenguer, a Millán Astray y a alguien que nos recuerda mucho al general Navarro. Castro Girona destaca precisamente por su diminuta figura, pero destaca entre ellos por su gran dignidad en el porte:
El 30 de octubre el Heraldo de Madrid publica que el gobierno del Directorio convocó en Madrid al general Castro Girona, y estuvo presente en la imposición de la Gran Cruz al Mérito Naval a Primo de Rivera.
El 2 de noviembre se le nombra comandante general de Melilla y se trasladó ese mismo día a Madrid por tren y de allí a Málaga el día 7; previamente se había pasado por León para despedirse de sus amistades y se entrevistó con el rey Alfonso XIII. Embarcó en el cañonero Recalde y llegó a Melilla el día 9 de noviembre.
El 10 de diciembre lo vemos en el campamento de Tafersit y la posición de Benítez: El día 11 de diciembre La Voz publica que se le concedió una calle en Monte Arruit, junto a Sanjurjo y Goded. El 12 lo vemos en Arib de Midar, el 15 en Dar Quebdani y el 20 en Monte Arruit. El 22 fue al zoco de Quedata de Bu Bequer, y fue recibido por el general francés Partier, gobernador militar de Tazza. El 23 marcha a Tahurat y regresó por Taferut a Melilla. El 25 inspeccionó Ben Tieb y el 29 de diciembre Zoco Zelata, y así finó el año.
Para leer más artículos sobre este personaje, verás abajo a la derecha que pone en letra pequeña: “entradas antiguas”. Pincha ahí, o en la pestaña especial dedicada a Castro-Girona.
Del día 9 al 25 se hizo cargo de todo el Ejército de África por ausencia del general en jefe. El 27 de febrero visitó los manantiales hallados en Tarara Taminem (¿?). Los primeros días de marzo estuvo visitando Dar Drius, Ben Tieb, Tafersit… Del día 15 al 21 volvió a hacerse cargo de todo el Ejército de África. El 16 visitó Nador, el 17 embarcó en una gasolinera en Mar Chica rumbo a Zoco Arbaa y regresó en hidroavión a Melilla. El día 22 de marzo embarcó en el cañonero Cánovas del Castillo rumbo a Tetuán para entrevistarse con el Alto Comisario José Sanjurjo. El día 25 visitó en Dar Riffien el lugar de alojamiento del Tercio y regresó a Ceuta rumbo a Melilla. El 31 de marzo recibió al general francés jefe de la división de Marcha, M. Dosse, con quien conferenció sobre las futuras operaciones franco-españolas, y le acompañó a visitar las fortificaciones del Gurugú.
Entre el 1 y el 5 y el 15 y el 26 de abril se hizo cargo del Ejército de África por ausencia del titular. El día 15 efectuó un vuelo de 1 hora y 25 minutos sobre Midar y reconoció el campo enemigo sobre el Zoco de Zelata de Stef. El 19 salió en hidro a Axdir y a la altura del cabo Tres Forcas se volvió a Melilla por el mal tiempo. El 27 se dirigió a Zoco Zelata de Ubad Bu Beker para indicar la posición que la columna del general Ponte debía ocupar a la mañana siguiente. Después se dirigió a Midar para que hiciera lo mismo la columna del coronel Campins. Al día siguiente salió de Melilla para realizar estas operaciones en combinación con las fuerzas francesas establecidas en el Zoco de Sebtz de Fin-Amar, ocupando la posición de Ubxeruch de la margen izquierda del río Xenmar. Tras fortificar esta posición marchó a tomar contacto con la columna Campins, ocupando el monte Buharjar del macizo de Busfedanes. El día 30 salió en el Canalejas para llegar a Axdir para hacerse cargo allí del cuerpo de operaciones francoespañolas sobre Benituzín y Beniurriaguero. En total estuvieron bajo su mando 28.765 soldados y 7.320 mulos y caballos.
El día 2 de mayo se reunió con todos los jefes de columnas, dándoles instrucciones para romper el frente hacia la zona de la Loma de Argaz y los Morabos, que debían ser los primeros en ser tomados. Las operaciones se aplazaron un poco por la conferencia de Axda y regresó temporalmente a Melilla en hidroavión el día 3 de mayo. El día 5 volvió por Cala del Quemado y se dirigió en una gasolinera a la isla de Alhucemas para revistar las baterías y visitó además las islas de Mar y de Tierra. El 6 se dirigió al castillo Muyaedén para desde allí observar el campo enemigo, revistando las columnas de caballería derecha y centro. El día 8 se dirigió a la Rocosa con su cuartel general y atacar el frente desde las 6 de la mañana y que presentó gran resistencia enemiga.
Ese día ocupó el monte Cónico con su casamata, casas de Abd el Krim y alturas que dominan el barranco de Iberloquen, atravesando toda la primera línea de defensa enemiga desde Santa Cruz a la curva de Iberloquen y el pleno dominio de la meseta de Argaz, por lo que trasladó su puesto de mando a una de las casas de Abd-el Krim, conocida como la de los “prisioneros”, donde pernoctó.
El 12 ocupó su columna izquierda Buhalán. El día 13 fue a Cardeñosa al saber que los moros habían atacado la posición con bombas de mano la noche anterior, y habían causado varios heridos en un puesto de intendencia.
El día 14 estableció 17 puestos a lo largo del río Nekor y regresó a Tafras. El día 15 ocupó Sidi Yusei y Cota 320 y ordenó al coronel Mola que estableciese una batería en un crestón de la cota que domina el llano para proteger la caballería que servía de enlace con la columna de la izquierda. Se recogieron al enemigo 3 ametralladoras y un mortero de trinchera y municiones con unos 5.000 ramos sin cargar, más 100 cajas de municiones de montaña y 200 de recarga sueltas. El 16 reunió en Tafra a sus jefes y les dio instrucciones de sucesivos avances.
El 17 el objetivo era ocupar el macizo de Tamarin y su poblado, la cota 450 y el morabo de Sidi Baqui, siguiendo el cauce del río Nekor. Tras logras sus objetivos trasladó su puesto de mando a Emzorem y estableció contacto heliográfico con la columna del general González Carrasco, (el mismo que se sublevó sin éxito en Valencia en 1936 y huyó por mar).
El día 20 de mayo una columna de caballería salió al encuentro de dicha columna que había venido desde la meseta de Teser remontando el río Nekor con el propósito de unirse a la columna que había salido desde Axdir, hecho que se efectuó a las 12:00 horas. Al mismo tiempo la columna de la izquierda desde su vivac de Tahograt enlazó con la columna de reserva que subió a Bujalet, quedando las tropas de Carrasco extendidas al sur por la divisoria del Nekor y el barranco de Tizi-Musen hasta cerca del Arbaa de Tahurit hasta enlazar con las tropas francesas. Después de esto Castro Girona acompañó a Sanjurjo a Melilla.
El día 27 la depresión del enemigo era total y las casas lucían banderas blancas, lo que permitió el avance de las tropas de Carrasco sin oposición hacia Kudia Cherran, sin perder enlace con los franceses. Mola llegó hasta el río Guis y Balme s a Tamasuit del Maravet. El 29 estuvo en terreno del Bocoya y en Bujasen cogió un depósito de proyectiles, 2 morteros, 40 bocas de cañón, ametralladoras y morteros inútiles. En Bocoya cogió otros 2 cañones y 3 ametralladoras y fusiles.
El día 1 de junio marchó hacia el mar siguiendo en cauce del río Bados, con una columna de caballería, ocupó la playa y se dirigió al Peñón de Vélez de la Gomera donde embarcó a Cala del Quemado, y de allí a entrevistarse con el general general francés Simon. El día 3 viajó a la Alcazaba de Suhara conferenciando con moros notables. Ese día y el siguiente avanzaron un poco las tres columnas del centro, izquierda y derecha, a las que revistó.
Los días siguientes no paró de visitar sus posiciones y el 12 acompañó a Sanjurjo a cuatro torres del Alcalá. El 13 ambos se entrevistaron con el general francés Ivos en Targuist y volvió a Melilla.
El 17 se embarcó en el crucero Reina Victoria rumbo a Cala del Quemado y de allí se dirigió a una reunión con los jefes de varias cabilas sometidas.
El 24 y 25 los dedicó a inspeccionar trabajos de instalación en Cuatro Torres de Alcalá y campamento del Batallón de Cazadores de África nº 8. El 25 llegó a Targuist donde había llegado la columna Mola, con el propósito de relevar a los franceses que había ocupado esta posición y de allí pasó a visitar la columna Balmes en Yebel Bufrat. Después del día 28 dio por terminadas todas operaciones militares en su zona y consiguió la sumisión total de diez cabilas, entre ellas, Beni Tuzín, Beni Urriaguel, Bocoya, Beni Ulixeh, Tensaman y Targuit.
Por orden de Sanjurjo se disolvieron las columnas del cuerpo de operaciones que había partido desde Axdir. En virtud ello la zona de la Comandancia Militar de Melilla quedó dividida en tres zonas: vanguardia, retaguardia e interior, al frene de las cuales quedó un general de brigada.
El día 1 regresó a su despacho de Melilla. El día 6 revistó Annual y unos días después eligiendo emplazamientos para nuevos campamentos y poblados en Tensaman.
El día 22 salió en el hidroavión nº 9 para inaugurar el aeródromo Arraiz en Ainzoren, y allí junto a Sanjurjo revistó a las fuerzas aéreas.
El 27 fue en hidro a Río Martín rumbo a Tetuán y de allí a Ceuta para recibir al general en jefe de las tropas francesas en Marruecos, general Boichut. Regresó a Melilla el día 31.
El día 3 de agosto embarcó en el Canalejas rumbo a Cala del Quemado para revistar el campamento y poblado del Cardeñosa. En la Alcazaba de Seruda se entrevistó con el Serif Sidi Amido. El 6 está en la pista del alto Ferrach y pernoctó en Targuis. El 7 en Torres de Alcalá revistó el campamento y depósito de Intendencia. Seguidamente en el Zoco del Jemis de Beni-Bu-Grach dio instrucciones para el traslado del campamento y revistó el frente de Ferrach. El día 8 y 9 estuvo en Targuist, Einzoren y Tamajin, donde señaló el emplazamiento de los campamentos. El día 10 visitó los campamentos de las columnas del capitán Luis Ostáriz y coronel Pozas, compuestas de nativos, antes de salir para conferenciar con la confederación de las cabilas de Senhaya. El 14 salió para Tizi-Grit donde se relevó a los franceses, quedando sometida la cabila de Beni Amar. Regresó a Targuist y el día 15 atravesó la cabila de Tarkat y Beni Sedal para llegar al límite con Ketama y en Arcila revistó la columna del coronel Sebastián Pozas Perea. Regresó a Melilla y el día 20 se hizo cargo del Ejército de África por ausencia de Sanjurjo hasta el 1 de septiembre. El 27 fue al Zoco del Seb de Ain Amar para presenciar el relevo de las tropas francesas.
Momento de la colocación de la primera piedra de la capilla por la esposa del general, María de la Concepción Pozurama López
“La madrina e inspiradora de su construcción fue Concepción Pozurama, quien el jueves Santo de 1925, le dijo a la madre Superiora de la Comunidad de Hijas de la Caridad: “No, madre, esto no puede ser, esto no puede continuar así; esto no es digno ni de Jesús, ni de este edifico. Es necesario que se edifique enseguida una capilla”. En el Alminar de Melilla alguien puntualizó: “La capilla del antiguo Hospital de Cruz Roja está dedicada a La Medalla Milagrosa. En esa capilla está erigida canónicamente la parroquia de San Francisco Javier. La conversación entre la superiora y la señora del general se produce porque la primera capilla estaba situada en los bajos del torreón central a la entrada del edificio principal. Y mientras se celebraba el culto, unos entraban y otros salían. Un caos”. Ya veremos en nuestra próxima entrada que la capilla se construyó e inauguró justo en el breve plazo de un año.
Tras varios días de inspección por Targuist y Zoco del Jemis, el 17 llegó a Tamalaguit (Ketama), donde se hizo cargo de las columnas Pozas y Ostáriz, sometiendo a todas las cabilas de Senjaya, Beni-Selah y ketama.
Este mismo día La Unión Ilustrada, página 22, publicó la foto de un abanico con una selección de las jóvenes más destacadas de Melilla en aquel momento. La número 1 es la única hija del general, María del Carmen Castro-Girona Pozurama. La paz ya se veía cada vez más cerca en Melilla y había cierto optimismo que permitía ciertas pequeñas frivolidades como esta.
El 24 de septiembre el diario La Nación informó de que se habían construido varias calles nuevas en el Poblado del Cabo del Agua (en la costa justo frente a las Chafarinas), y llevarán el nombre de Primo de Rivera, Sanjurjo, Aizpuru y Larrea.
El día 22 recibió la sumisión de toda la cabila de Ketama en Zoco de Zelata y nombró a sus nuevas autoridades. El 24 se trasladó al campamento del Collado de Ketama y de allí salió el 29 a Bab Sestia, en el límite ya con la Gomara donde recibió al general jefe de la campaña, Sanjurjo, que recibió la sumisión de todas las cabilas recientemente conquistadas en Senhaya (Zarkat, Beni Hamed, Beni Buan, Beni Hamea, Beni Hachir, Beni Buchivert, Tagan, Beni Selat, y Ketama).
Terminó así la Campaña de Otoño y se asignó toda esta zona a la Comandancia General de Melilla a las órdenes directas de Castro Girona. El día 30 ambos salieron para Targuist rumbo a Melilla.
Los días 5 y 7 continuó sus labores de inspección por Targuist, el Gurugú y el aeródromo de Tauia. El 11 de octubre en el Zoco del Hach dio instrucciones para levantar una escuela mora. Regresó a Melilla y el 21 volvió a revisar otra vez Dar Drius y Tafersit. El 24 embarcó en el cañonero Dato rumbo a Tetuán para entrevistarse con el Alto Comisario y regresó a Melilla el día 26. El 4 de noviembre revistó en Segangan al grupo de Regulares de Alhucemas nº 5. El 6 de noviembre La Esfera, pág. 35, publicó esta foto:
El 17 de noviembre Mundo Gráfico, pág. 19, publicó la siguiente foto:
El 19 de noviembre La Unión Ilustrada publicó una foto donde aparece con su hija.
El 22 fue a Kandus a elegir el terreno para ubicar la Granja de Experimentación.
El día 1 de diciembre asistió a la fiesta de la plantación de pinos en el Gurugú. El día 2 salió en el Dato para Río Martín rumbo a Tetuán, donde estuvo hasta el día 7 que se dirigió a Ceuta y donde embarcó en el Canalejas hacia Melilla, ciudad a la que llegó el día 8.
Según título expedido por la reina Victoria Eugenia, jefa superior de la Cruz Roja Española, el día 10 de diciembre se le concede la Placa de Honor y Mérito de dicha institución en relación a sus relevantes servicios. El día 13 visitó Monte Arruit y volvió a Melilla. El 15 de diciembre la Voz publica que al día siguiente Castro Girona , junto a su esposa e hija, saldrían para Madrid para tomarse unas vacaciones, con intención de regresar a Marruecos hacia finales de enero o comienzos de febrero, y allí aprovechó para entrevistarse con Jordana, ministro de la Guerra. Sabemos que solía acortar sus vacaciones, y el día 20 de enero lo volvemos a ver en la comandancia de Melilla.
Alberto Castro Girona en 1927
Por fin la paz y último año en Marruecos
Enero
Cierta vez un periodista reaccionó a la noticia de que habían nombrado a un alto comisario en Marruecos que no era Castro Girona, y dijo que más le valía que le hiciera caso a Castro Girona cuando llegara a su destino en África, pues de lo contrario se equivocaría siete de cada diez veces, con el consiguiente inútil gasto en recursos y vidas humanas.
Comenzó el año con un merecido descanso navideño en la Península. El día 6 de enero el diario La Nación, pág. 7, publicó que el general de división Alberto Castro Girona había recibido un homenaje en Barcelona, al que asistió el alcalde de León y una comisión del ayuntamiento de Burgos. Ese mismo periódico publicó el día 15 que en Palencia había sido aclamado y que se le entregaría la cruz de San Hermenegildo por suscripción popular. En el banquete en su honor hubo 200 personas a las que se unió el gobernador civil de León. El día 18 ya estaba de vuelta en Melilla.
El día 20 de enero se dirigió al Zoco del Zaia donde fue cumplimentado por la colonia española y notables de la cabila de Ulad Set Tub, y allí dio instrucciones para el establecimiento de un poblado europeo. Seguidamente se trasladó a la orilla izquierda del Muluya para visitar su manantial de agua termal descubierto en las inmediaciones del morabito Muley Alí, dando instrucciones para su arreglo y utilización de los indígenas.
Castro Girona en el manantial de aguas termales en Muluya
Santuario de Muley Alí en Ulad Seb Zut
El 21 inspeccionó las fortificaciones del Gurugú y revistó el cuartel legionario de San Fernando en Taquigrast. El 26 se subió en Mar Chica en el hidroavión Dornier nº 2 para visitar las Chafarinas. De allí se trasladó en el remolcador Gallito hacia Cabo del Agua, donde fue cumplimentado por la colonia europea e indígena. De ahí en el hidroavión hizo un reconocimiento hasta Port Said en la zona francesa. El 28 se le remite el diploma de gran oficial de la Orden de la Corona de Italia que el gobierno italiano le había concedido en junio de 1924.
Febrero
El 1 de febrero se dirigió por tierra al Zoco de Arbaa de Tauri (Beni Urriaguel) para inspeccionar la pista en construcción, y fue cumplimentado en el Zoco del Zelata de Beni Tuzín por los notables locales. Aprovechó para inspeccionar Mudar y Tafersit. A su regreso a Melilla inspeccionó la instrucción de los reclutas de todas las armas y cuerpos. El día 12 de febrero hizo un vuelo de 4 horas y 10 minutos en el Bristol nº 2 sobre la cabila de Ketama, observando las labores de policía que realizaban ese día las fuerzas de Intervención y jalifianas al mando del capitán interventor Ostáriz sobre el poblado de Vechea (Ketama), como castigo a la agresión hecha a las idalas (harcas) del caíd Telu de Ketama. El día 16 en Nador colocó la primera piedra del primer hospital civil construido en el Protectorado, con la presencia de las más destacadas autoridades españolas y nativas.
Castro Girona colocando la primera piedra del hospital civil de Nador
El día 22 de febrero asistió a la colocación de la primera piedra de una escuela en Cabo del Agua.
Castro Girona colocando la primera piedra de la escuela en Cabo del Agua
El 23 se trasladó a Ceuta en el hidro Dornier nº 9, pilotado por el capitán Fernández Pérez y de allí a Tetuán, en un vuelo de 2 horas y 35 minutos, para celebrar una junta de generales con el general jefe a la cabeza y retornó a melilla. El 25 se hizo cargo del Ejército de Marruecos por ausencia de Sanjurjo hasta el 6 de marzo.
Marzo
El día 2 de marzo revistó las obras del cuartel de Regulares de Alhucemas nº 5 en Segangan. El día 5, acompañado del inspector general de Agricultura y Colonización del Protectorado, don Ángel Torrejón, marchó al Gurugú para inspeccionar la plantación de pinos que se había hecho en diciembre por su iniciativa. De allí salió a Segangan para visitar los viveros forestales del Protectorado. Los días 6, 7 y 8 siguió acompañado del dicho inspector de Colonización y en el Zoco de Zelata de Estef ordenó la construcción de un poblado europeo. A su regreso por Midar y Zauía revistó a la Mehal-la jalifiana nº 5. El día 9 de marzo Mundo Gráfico publicó la noticia de que la tripulación del raid (vuelo a gran distancia) “Atlantida”, había vuelto de su largo viaje que conectó Melilla con Bata (Guinea Ecuatorial española), tras un recorrido de 15.000 kilómetros. Fueron recibidos por Castro Girona en Melilla, lugar de donde había partido la expedición aérea. Su hija Carmen pudo oficiar como madrina del vuelo, de ahí que tenga un lugar preferente en el posado de las fotos ante la prensa.

Carmen Castro-Girona Pozurama
La hija del general junto a uno de los aviadores y su padre a la derecha
Para saberlo todo de esta apasionante aventura pincha aquí.El día 10 se subió al hidroavión Dornier nº 9, pilotado por el capitán Ibarra, a entrevistarse con Sanjurjo para comentarle los incidentes que habían ocurrido en la cabila de Ketama y la necesidad de desalojar a los huidos, cada día más molestos. El día 11 ambos recorrieron Zoco del Jemis, Torres de Alcalá y Tirguist. Allí fueron recibidos por los notables moros presentados por el jefe de Intervención, coronel Pozas. Los días del 12 al 14 siguieron revistando diferentes posiciones y regresaron a Melilla para presidir la toma de posesión de la nueva Junta Municipal. El día 15 colocaron en Segangan la primera piedra de una escuela para niños.
Castro Girona en la colocación de la primera piedra de la escuela de Segangan
Ambos aprovecharon para revistar a los Regulares de Alhucemas nº 5 y en Tahuima a la Legión. El 17 se despidió de Sanjurjo en Mar Chica. El 27 de marzo tuvo noticias de la inesperada sublevación de la cabila de Tagsut (confederación de Senhaya), con su caíd a la cabeza y el cherif Seliten. Se dirigió a ese lugar por tierra, debido al mar tiempo, y allí dio instrucciones personales al coronel Pozas y al capitán Ostáriz. El 28 informó a Sanjurjo de que se había perdido el puesto de policía de Tagsut. Pozas ocupó Bab Sicat y Ostáriz ocupó Tabarran, cuya guarnición se había refugiado sin combatir en la zona francesa.
Castro Girona junto a Sanjurjo y Goded en Cala del Quemado el 28 de marzo de 1927
En Targuist organizó una columna con toda urgencia al mando del coronel Mola. Esta columna salió el día 29 para Adman con la intención de apoyar a Ostáriz que había regresado de Abarran sufriendo muchas baja, entre ellas la del propio capitán Ostáriz. El día 30 ordenó fortificar Adman y Zarcat, mientras esperaba refuerzos desde la zona francesa para emprender las operaciones de castigo.
Abril
Operaciones militares entre el 18 y 28 de abril
El día 2 asistió en persona al Zoco Sebt de Targuist para recoger impresiones y comprobó que los indígenas acudieron allí en igual número de siempre. El día 4 recibió en Targuist a Sanjurjo y recibió orden de mandar de forma directa las columnas que se formarían con los refuerzos que se estaban recibiendo. Ese día ordenó al coronel Mola que ocupase Tajsut. El día 6 ordenó formar otra columna al teniente coronel Solans para controlar Beni Bechir y apoyar a Mola en su marcha hacia Aberran. El día 7 de abril El Imparcial le publica una foto junto a Goded, Sanjurjo y jefes de la región de Ketama.

Hasta el día 10 estuvo en Targuist recibiendo el material y los hombres que le iban llegando de refuerzo en apoyo de Mola y Pozas. El día 11 un temporal de nieve impidió el movimiento de los refuerzos desde Targuist. El día 13 y 14 muchos hombres y ganado perecieron por el frío y arrastrados por las aguas en ambas columnas y estuvieron incomunicadas. En el mar varios barcos se hundieron e incluso lanchas de desembarco con hombres a bordo.
Vista del Tamalaguit y Yebel Dakduh nevados el día 12 de abril de 1927
Soldados en la nieve en Badu el día 15 de abril
Animal de carga hallado en la nieve en Badu tres días después del temporal
Solans fue duramente atacado por el enemigo y estaba completamente aislado. La aviación le informó de que Pozas seguía en su puesto. Los días 16 y 17 se restablecieron las comunicaciones y se pudo evacuar a las bajas. Al día siguiente todas las columnas pudieron avanzar y lograr sus objetivos y el 19 fue felicitado por el general en jefe. El 21 de abril llegó a Targuist Primo de Rivera junto a Sanjurjo.
Castro Girona junto a Primo de Rivera en Targuist
El día 24 salió hacia el Zoco del Hah y fue recibido por los jefes de la cabila. El 26 inspeccionó los trabajos de la nueva pista de Tizi Ifri, mientras las columnas seguían su labor de castigo y consolidación del terreno en retaguardia.
Oficiales y nativos recibiendo la sumisión en Talguist el 29 de abril de 1927
El día 30 las columnas de Mola y Pozas siguieron haciendo razzias en varios poblados y al final entablaron contacto a la altura de Bab Agla, causando bajas al enemigo y requisándole ganado.
Mayo
(Fin de la guerra en la zona oriental del Protectorado)
Foto publicada en la revista África, pág. 26, donde aparece de gala como general de división.
El día 1 de mayo siguió avanzando y raziando la columna Mola en Tehuer y Auchagal. Mientras que Pozas obtenía la sumisión de Talgun, Allala y Macen. El 2 de mayo siguieron avanzando y raziando ambas columnas y el día 6 de mayo trasladó Castro Girona su cuartel general a Badú, ya que Targuist se estaba quedando alejado del frente.
La columna Pozas descansa tras llegar a Talguist el 2 de mayo de 1927
Sumisión en Bab Tizi el 4 de mayo de 1924
Ese día el Consejo de Ministros le comunicó que los franceses le habían concedido la condecoración de gran oficial de la Legión de Honor por sus actuaciones de mayo de 1926 en colaboración con el ejército francés. El día 7 de mayo la columna Pozas enlaza con los españoles de la Gomara en el aduar de Tilutaf, mientras que Mola llega sin resistencia al zoco del Arbaa de Tasugrat.
Conjunción de las columnas Pozas y Capaz en el Sebt Tamarut
El día 10 se dan por terminadas las operaciones de Ketama y Senhaya y se ordena la disolución de las columnas, reintegrándose a la zona de Ceuta para someter a las cabilas de Beni Hamed y Ajmas, que faltaban para la total ocupación de la zona. El 18 salió de Badú para Bab-Mah-Kli (Beni Jalid) donde se concentraban todas las fuerzas de Melilla que iban a participar en las nuevas operaciones. El 21 llega a Targuit donde presenció el castigo a los rebeldes que se habían sublevado y pernoctó en Tazarín. El 22 salió a Tabarrant y recibió el cumplimiento de la cabila de Beni Buchibet. El 23 revistó el fuerte de Adman y pasó a la zauia de Izurdaz y pasó por los lugares donde había operado Solans. De allí pasó a revistar los trabajos de la nueva pista que debía unir Targuist con el peñón de Vélez. De allí sale en gasolinera a Torres de Alcalá y Villa Sanjurjo donde tomó un hidro rumbo a Melilla.
El día 17 de junio visitó el cuartel de Regulares de Melilla nº 8 en Nador y las obras de su nuevo hospital civil. En Segangan visitó a los Regulares de Alhucemas nº 5. Ese día se le autoriza a llevar la Gran Placa de Honor y Mérito de la Cruz Roja. El 21 salió para dar Quebdani, asistiendo al zoco de Tal-Ta, de la cabila de Beni Sai, donde se leyó una alocución felicitándoles por su gran comportamiento en las operaciones de Senhaya y Ketama. El 23 de junio recibió en Melilla a Ms. Laboudé, alto cargo francés, al que acompañó a visitar zonas y dependencias de la ciudad.
Julio
El día 5 de julio asistió en el zoco de Zelata a la entrega de dahíres a las autoridades de la cabila y regresa a Melilla.
Castro Girona en Dar Drius después de la entrega de dahíres el 5 de mayo de 1927
Castro Girona en la entrega de dahíres en Monte Arruit el 5 de mayo de 1927

Castro Girona con Abd el Kader en Telata de Ulef el 7 de mayo de 1927
Castro Girona escucha una alocución en Telata de Aulef el 7 de mayo de 1927
Abd el Kader en Dar Drius el 7 de mayo de 1927
El 11 salió de nuevo para Targuist para inaugurar una nueva pista para automóviles que iba a Imaseden. El 13 salió hacia Ketama, pasó por Badú, inspeccionó los trabajos de una nueva pista. El día 14 un jefe rebelde de la zona de Ketama le pidió en amán (el perdón) en Arba de Kasalud y le fue concedido. El 16 se fue a Villa Sanjurjo saludando a la harca de Beniurreal que procedía de la otra zona. Asistió a la colocación de la primera piedra de la iglesia y escuela. En Tala Jusef saludó a las autoridades de la cabila de Bocoya. El 17 en Ahb de Bocoya hizo entrega de los daídes a las autoridades indígenas. El día 18 inaugura una nueva pista de Targuit a Tizi Ifri. El 20 de julio en Villasanjurjo tomó un avión que tardó una hora en llegar a Tetuán donde conferenció con Sanjurjo y visitó a Su Alteza Imperial el jalifa. El 21 junto a Sanjurjo se fue a Larache y se entrevistó con el comandante en jefe de las tropas francesas, Vildalón. El 22 está de vuelta en Torres de Alcalá y Targuist. El 23 revistó a las fuerzas de la Mehal-la jalifiana y entregó las medallas por las operaciones en Alhucemas y regresó a Melilla.


Según publicó La Nación el 3 de agosto, pág. 2, la esposa de Alberto Castro Girona, Concepción Pozurama López, había organizado una “kermese” y tómbola para obtener fondos destinados a la Cruz Roja. El primer día ya había recaudado 10.000 pesetas. El día 11 de agosto La Unión Ilustrada publicó una foto suya donde aparece en la entrega de premios y dahíres.
Del día 8 al 18 de agosto se hizo cargo del Ejército de África por viaje de Sanjurjo a la zona francesa.
Mundo Gráfico publicó el día 24 de agosto una foto donde aparece en el acto oficial de colocación de la primera piedra del monumento al Ejército en Melilla, obra de Juan López López, que se inauguró en 1931.
Monumento al Ejército en la plaza de España de Melilla
El 25 de agosto La Unión Ilustrada publicó una fotografía del banquete celebrado en honor a Sanjurjo, donde a su lado aparece Castro Girona.
En septiembre de 1927 el mítico guardameta Ricardo Zamora jugó en Melilla como portero de La Deportiva y se ofreció a volver a jugar en esa ciudad a beneficio de viudas y huérfanos del Ejército.
También en ese mes inauguró en Nador dos manzanas de casas destinadas a oficiales y suboficiales del cuerpo de Regulares de Melilla. Ofició como madrina del acto su hija Carmen.
Carmen Castro-Girona Pozurama
El 2 de septiembre se fue a la zona francesa a devolverle la visita oficial al controleu superior en Uxda, acompañado del cónsul asesor de la Comandancia General de Melilla. Fue saludado por el jefe superior de la región, Ms. Labordier, y las colonias francesas y españolas. En su honor hubo comida, cena y baile oficial.
Castro Girona con el cónsul jefe del Control Civil de Oujda recibiendo los saludos de los notables de la región de Berkan en el vivero
El día 3 de septiembre visitó con las autoridades francesas el sanatorio de Sidi Jahia y regresó a Uxda. En la ciudad fue agasajado con un champán de honor en la Cámara Mixta de Comercio, Agricultura e Industria. Fue saludado por la colonia española en el Consulado Español. El 11 de septiembre impuso en Melilla la Laureada de San Fernando al comandante de caballería Joaquín Cebollino. La Medalla Militar se la entregó a la bandera del grupo de Regulares Melilla nº 2. A Emilio Mola le dio también esta medalla junto al teniente coronel de Intendencia Antonio Camacho Benítez, a quien el día 15 le tomó juramento como gentilhombre de cámara del rey con ejercicio. Mundo Gráfico publicó el día 21 de septiembre un reportaje fotográfico de la entrega de condecoraciones.
Imposición de medalla a Emilio Mola
Imposición de medallas al teniente coronel Camacho
El 16 fue a Zeluán para asistir a la fiesta de de Sidi Aki el Hassani, donde fue cumplimentado por las autoridades de las cabilas. El 17 recibió la visita particular del jefe de Uxdá y lo acompañó hasta Badú de Saf-Saf del Muluya. El 19 salió en avión hasta Targuist tras un vuelo de 31 minutos e inauguró la nueva pista entre Badú y Bab Tizzi. Desde Targuist regresó a Tahuima en avión después de un vuelo de 1 hora y 23 minutos. De allí llegó a Melilla. El 20 de septiembre La Correspondencia Militar publicó que Castro Girona había sufrido un accidente aéreo del que salió ileso. Al parecer una avería del motor le obligó al piloto a hacer un aterrizaje de emergencia. El 22 de septiembre viajó en hidro a Chafarinas y regresó por mar a Cabo del Agua donde inauguró su escuela.
Arco engalanado en honor a Castro Girona en Cabo de Agua
El 27 de septiembre se bendijo la capilla la Cruz Roja o iglesia de San Francisco Javier. Ya vimos en nuestra entrada del año anterior, que su construcción fue iniciativa de la esposa del teniente general castro Girona, Concepción Pozurama López. Para saber más sobre este templo pincha aquí.
Colocación de la primera piedra en septiembre de 1926
Una de las poquísimas fotos donde aparece Concepción PozuramaLópez junto a su esposo vestido de civil
Exterior de la capilla. Quizás el hecho de que su arquitecto José Vicente Larrucea Garma haya construido en 1919 la iglesia de la Concepción en Baños de Cerrato (Palencia), y que construyera también esta capilla de Melilla no sea casualidad. Tal vez la conexión palentina aquí sea fundamental. Este arquitecto también es constructor del actual hotel jardinillos en Palencia
Interior del templo
Altar de la capilla
Cristo de Limpias donado por Concepción Pozurama al templo. En el Alminar de Melilla se hace una interesante comparación entre este y otro Cristo en Navalperal de Pinares (Ávila), y se afirma que es obra del tallista Jerónimo Pozurama, que tenía su taller en la calle Miralrío 22 de Madrid, ¿se trata de un artista pariente de nuestra Concepción Pozurama? Por la rareza del apellido lo consideramos una hipótesis muy probable
Placa en el interior del templo donde consta que su fundadora fue la esposa del comandante general de Melilla, Alberto Castro Girona
En el Anuario del Protectorado de 1927 se publicó esta foto de Alberto Castro Girona que amablemente nos ha enviado Enrique Delgado desde Melilla
Octubre
El día 1 de octubre La Nación publicó el ascenso de cuatro generales ascendidos por méritos de guerra tras conseguirse la paz en Marruecos: Castro Girona, Berenguer, Millay Astray y Goded. El 5 de octubre apareció publicado este artículo en prensa:
El día 2 de octubre inauguró la escuela de Monte Arruit. El día 5 de octubre salió en hidroavión para Ceuta para recibir a Alfonso XIII en Riffien y Ceuta. Asistió a la comida que se sirvió en el Jaime I.
Entrega de una bandera a la Legión por parte de la reina. Atrás se distingue a Franco y Millay Astray
El día 6 salió de Ceuta en hidroavión y tuvo que amerizar de emergencia por avería, por lo que cambió de avión hacia Villasanjurjo. En el camino se encontró con la flota que escoltaba al rey Alfonso XIII. Desde Villa Sanjurjo acompañó a los reyes a Tafra y a la isla de Alhucemas. El día 8 de octubre acompañó al rey a Annual y Dar Quebdani. Tomó otro hidro rumbo a Melilla para recibir a los reyes en Melilla y desfilar a la cabeza de las tropas de la Comandancia. Después acompañó a los reyes en la recepción, comida y verbena en su honor.
En Zeluán asistió a los actos en honor al rey por parte de las cabilas comprendidas en el área de la comandancia y marchó después a Monte Arruit. De vuelta en Melilla asistió a la apertura del curso por parte del rey en la Escuela General y Técnica. Después lo acompañó al té dado en la Cámara de Comercio y la comida que Alfonso XIII dio en el buque Jaime I. Acto seguido despidió al rey.
El 11 de octubre, el Heraldo de Madrid, pág. 12, afirma que el ministro de la Guerra, Juan O´Donnell y Vargas, III duque de Tetuán, había recibido en su despacho de Madrid a Castro Girona y a Francisco Franco.
El 26 de octubre Mundo Gráfico publicó la foto de la mezquita que mandó construir Castro Girona en Melilla. Se había inaugurado el día 18 de octubre y fue la primera que construyeron los españoles en esta ciudad, de ahí su importancia y significación histórica. Se trata de la mezquita del Río, Habús o del Buen Acuerdo, y su arquitecto fue Larrucea, el mismo que diseñó la iglesia de la Cruz Roja. Se había inaugurado el día 19 de octubre y se ubica en la calle Querol de Melilla. En la inauguración estuvo presente el gran visir de Marruecos Abu Azuz.
Mezquita del Buen Acuerdo construida entre 1926 y 1927. Arquitecto José Larrucea Garma
Patio interior de la mezquita en su estado original
Estado actual de la mezquita
El día 31 de octubre cesó en la Comandancia de Melilla y de allí pasó a situación de disponible con residencia en Madrid.
El diario la Nación el 5 de noviembre de 1927 afirmó que Castro Girona y el antiguo alto comisario Burguete Lana informarán al gobierno de que no estaban de acuerdo con la política que se estaba llevando en el Protectorado, donde el ministro de la Guerra era en aquel momento el duque de Tetuán, Juan O´Donnell, y el alto comisario José Sanjurjo Sacanell. El día 7 de noviembre La Nación publica que la Junta Municipal de Melilla ha decidido nombrar a Castro Girona hijo adoptivo de la ciudad y entregarle un bastón de mando. El 12 de noviembre el diario La Época publica que Primo de Rivera había recibido a Berenguer (gobernador civil de de Sevilla) y a Castro Girona que venía acompañado del obispo de Palencia, Agustín Parrado García (1925-1934). El día 17 de noviembre el Siglo Futuro publicó que la Junta de Servicios Locales de Nador había acordado darle el nombre de Castro Girona a la calle principal de la ciudad. No lo podemos afirmar con seguridad, pero quizás se trate de la actual avenida de Mohamed V. En cualquier caso, como sucedió en León, le quitaron el nombre a esta calle, pues no aparece en el callejero del año 1946.

Avenida de Mohamed V en Nador, antes avenida de España
El 8 de diciembre El imparcial publicó la noticia de la visita el día anterior de Castro Girona a Severiano Martínez Anido, vicepresidente del Gobierno.
Y en Madrid finalizó el año a la espera de destino.
Para leer más artículos sobre este personaje, verás abajo a la derecha que pone en letra pequeña: “entradas antiguas”. Pincha ahí, o en la pestaña especial dedicada a Castro-Girona.
Agradecemos a don Manuel Palomo Romero, a Inmaculada Hernández Castro-Girona y a Carmen Montesinos las facilidades para publicar algunas de las magníficas fotos del álbum particular del teniente general Alberto Castro Girona.
Por Marcial de Castro SánchezAlberto Castro Girona en 1928. Capitán general de Valencia
1928
Enero-abril
Comenzó el año en situación de disponible. El 9 de enero el diario La Nación publicó la noticia de que en Melilla se pretendía eliminar las barracas y chozas frente a la playa de San Lorenzo, dejando así limpia la vista hacia el mar, y en la carretera que iba Nador se haría un parque y un paseo marítimo entre la desembocadura del río de Oro y la Hípica. El parque se pretendía que llevase su nombre. El 12 de enero se le concede la medalla de la Paz de Marruecos, creada el 21 de noviembre el año anterior. El 23 de enero La Nación publicó que Castro Girona acudió a Palacio a la recepción que dio Alfonso XIII con motivo de su santo. El 6 de febrero La Época informó de su visita al ministro de Fomento, Rafael Benjumea Burín, I conde de Guadalhorce. Pensamos que esta visita debe estar relacionada con la noticia aparecida el 10 de marzo en La Nación, donde Castro Girona aparece de forma fugaz y sorprendente como presidente de “Ferrocarriles Secundarios del Sur de España”, quien convocó una junta general ordinaria para el siguiente día 31 en el nuevo domicilio social de la calle Atocha nº 30 duplicado. Esta línea de ferrocarriles secundarios comunicaba Jumilla-Cieza (Murcia) desde 1921.
El 31 de marzo se le nombra capitán general de la III Región en Valencia, sustituyendo al general Gil Dolz de Castellar. El 11 de abril el rey lo recibió en audiencia militar y al día siguiente Castro Girona volvió a ser recibido por el ministro de Fomento. El día 14 fue recibido por Primo de Rivera y Martínez Anido, ministro de la Guerra interino. El día 16 tomó posesión del nuevo cargo, y recibido en la estación, junto al Valencia C.F el día 17 de abril. Los días siguientes fue cumplimentado en Valencia por las autoridades civiles. El 22 de abril lo recibió el alcalde de Valencia Carlos Sousa Álvarez de Toledo, III marqués de Sotelo, y en su discurso resaltó el origen valenciano de su madre.
El día 23 revistó al Regimiento de Infantería Mallorca nº 13. El día 24 revista al de Artillería Ligera, el 25 el de Zapadores Minadores, el 27 el de Infantería de Guadalajara nº 20. El 28 el de caballería Victoria Eugenia nº 22.
Mayo
El 1 de mayo revistó al segundo grupo de la Comandancia de tropas de Sanidad y la III Comandancia de tropas de Intendencia. En Paterna revistó el VI Regimiento de Artillería Ligera y sus dependencias. El 7 de mayo recibió junto al alcalde de Valencia a la Federación Naranjera de Levante, que venía a protestar por la política del gobierno. El día 8 inauguró el Congreso de Pediatría en la Universidad Central en representación del rey. El 17 con motivo de la onomástica del rey recibió en corte en la Capitanía General. El 22 de mayo salió en auto hacia Játiva para hacer revista a diferentes guarniciones de su jurisdicción. Esa misma mañana llegó a Alcoy, donde fue recibido por las autoridades locales. Por la tarde revistó el Regimiento de Infantería Vizcaya nº 51. El día 23 salió para Alicante y revistó el Regimiento de Infantería de la Princesa nº 4. Luego revistó el Hospital Militar y por la tarde el campamento de Ralasa con sus obras en construcción. A las 18:30 fue objeto de una recepción por parte del Ayuntamiento. El 25 inspeccionó en Orihuela el nuevo cuartel para sementales y después llegó a Murcia a las 11:30 donde fue recibido por toda la oficialidad y autoridades en el Gobierno Militar. A las 12 revistó el Regimiento de Infantería Sevilla nº 33. A las 16:00 el III Regimiento de Artillería, a las 17:30 el Hospital Militar de Archena. Al día siguiente visitó la fábrica de pólvora de La Ñora, ya por la tarde se dirigió a Almería donde revistó la Caja de Reclutas de Huércal-Overa nº 36, y llegó a la capital a las 20:30, que fue cumplimentado por las autoridades. Al otro día revistó el Regimiento de Infantería Gerona nº 71 y su enfermería. Por la tarde inspeccionó el campamento de Soto Mayor (Viator). A las 18:00 el Ayuntamiento le obsequió con un vino y pernoctó en Almería. El día 27 de mayo se fue a Lorca y llegó a las 15:45, donde revistó el Regimiento de Infantería España nº 46. A las 18:00 salió para Cartagena y llegó a las 20:00 horas, donde fue cumplimentado. Posteriormente visitó la base aérea de los Alcáceres donde recibió a la aviación italiana. En este acto le acompañó Sanjurjo, Kindelán y el embajador de Italia. De vuelta a Cartagena revistó el III Regimiento de Artillería de Costa. A las 21:00 volvió a los Alcáceres para recepcionar a los aviadores italianos. El 29 visitó las baterías de costa del frente derecho, central eléctrica, depósitos, abrigos, baterías en construcción en monte Roldán y Aguilones más los terrenos futuros proyectados y el Gobierno Militar. Asistió al banquete que le obsequió el ayuntamiento a los italianos y asistió a una velada en el Arsenal. El 30 regresó para Valencia y llegó ese mismo día.
Junio-julio-agosto-septiembre
El 28 de junio asistió a unos ejercicios de tiro del VI Regimiento de Artillería en Paterna. Por la tarde en el Regimiento de Infantería Mallorca nº 13 asistió a unos ejercicios gimnásticos y de esgrima con reparto de premios.
El 25 de julio asistió a los ejercicios ecuestres en el picadero del Regimiento de Caballería Vitoria.
El 1º de agosto recibió en el Grao al alto comisario en Marruecos, Sanjurjo, para la botadura de un barco mercante que llevaría el nombre de dicho alto comisario. El día 3 ambos hicieron una visita al barco-escuela de marina Galatea y se despidieron.
En septiembre de 1928 se le hizo acto de entrega de un pergamino donde se le nombra hijo adoptivo de Melilla, por su decisiva actuación en la pacificación definitiva de la zona oriental del Protectorado.
Nombramiento a Castro Girona como hijo adoptivo de Melilla
El 20 y 21 de septiembre salió de revista a los Gobiernos Militares de Alcoy, Alicante, Murcia y Cartagena. El Heraldo de Madrid publicó el día 22 que se le había incendiado el auto en el que viajaba a Alicante, por lo que tuvo que continuar su viaje en un auto de alquiler. El 25 de septiembre el diario Estampa publicó una foto del acto de entrega de un bastón de mando por parte de la ciudad de Valencia a Castro Girona.
El 28 visitó las tropas de Intendencia que se encontraban en las escuelas prácticas de Torrente (Valencia).
Octubre-noviembre
El 3 de octubre El Imparcial publicó que un diario vespertino valenciano había hecho la propuesta de darle una calle en Valencia. El 5 de octubre asistió a las escuelas prácticas que el Regimiento de Zapadores realizaba en Manuel (Valencia). El 7 de octubre El Imparcial publicó que Castro Girona había hecho cesión al ayuntamiento de Valencia de una esquina de la ciudadela que estorbaba un plan de mejora urbana. El 8 hizo acto de presencia en el curso hípico de las clases de 2ª categoría que realizaba el Regimiento de Caballería Victoria Eugenia nº 22. El 9 de octubre se rectifican condecoraciones de San Hermenegildo que había recibido: la de 1913 en cruz, la de 1918 en pensión de cruz, la de 1919 en placa, y la de 1923 en gran cruz y se le concedió la pensión de 2.500 pesetas anuales correspondientes a la gran cruz de dicha orden con antigüedad de 4 de julio de 1928. El día 11 estuvo en la marcha y ejercicios del regimiento Victoria Eugenia en Godella. El día 17 de octubre La Época publicó que a propuesta de Castro Girona, el general Sanjurjo le impuso a Franco la medalla militar por el repliegue de Xauen en 1924.
El día 6 de noviembre asiste a las escuelas prácticas de Sanidad Militar en Liria (Valencia). El 6 de noviembre recibió en la estación de tren a Alfonso XIII, lo acompañó y lo despidió en el puerto cuando iba rumbo a Baleares.
Días después asistió a diversos actos patrióticos en Chirivella y Sollana (Valencia). El 18 asistió a las escuelas que se realizaban en Almansa y el 19 en Alcublas (Valencia). El 20 asistió a los ejercicios de tiro del Regimiento Guadalajara nº 20 en Paterna. El 22 de noviembre presidió en la Comandancia de Intendencia el estudio administrativo regional. Ese día El Imparcial publicó que una comisión procedente de Denia le presentó un proyecto para unir esa localidad con la de Prego, pasando por Muro. Dicha comisión iba camino a Madrid para entrevistarse con el ministro de Fomento.
El 21 de diciembre presidió en su despacho oficial la reunión del Estado Mayor de la Capitanía General, la lectura y crítica del estudio regional, y continuó de servicio ordinario hasta final de año.
Por Marcial de Castro Sánchez
Alberto Castro Girona en 1929 y 1930 Los sucesos de Valencia
1929
Enero
Este año fue decisivo en su vida, pues supuso en la práctica el final de su brillante carrera militar. Con la abundante y contradictoria bibliografía existente hoy en día, es inútil tratar de llegar al corazón de la verdad. Todas las partes callaron la parte más importante de dicha verdad, la verdad subjetiva de cada uno, en los sucesos de Valencia de 1929, por protegerse a sí o por proteger a otros. Las contradicciones son grandes y media además la intoxicación y los rumores, de forma que no es fácil separar lo que es cierto de lo que no, aislándolo de los infundios.
Castro Girona a finales de 1928 no ocultaba su incomodidad con el gobierno de la dictadura. Algún medio extranjero apuntaba su nombre como militar interesado en poner fin a la Dictadura mediante el alzamiento militar en Valencia. Tan indiscretas fueron estas informaciones que Castro Girona solicitó su relevo en Valencia al ministro Martínez Anido, solicitud que le fue rechazada alegando que el Gobierno confiaba en él.
Según Francisco Alía Miranda en Duelo de Sables (2006), fue el general Aguilera y Egea más Burgos y Mazo (abogado y ex ministro conservador), quienes convencieron a Sánchez Guerra de la necesidad de sublevarse contra Primo de Rivera, manteniendo el espíritu de la fracasada intentona de la Sanjuanada de 1926 (p. 210). En septiembre de 1927 se reunieron en Hendaya una veintena de prestigiosos personajes para secundar esta decisión, entre otros: Romanones, García Prieto, Melquíades Álvarez, Lerroux, Santiago Alba y Blasco Ibáñez. La Inteligencia francesa informó de esta reunión a las autoridades españolas. El cerebro de la operación desde ese momento, y quien extendió los contactos hasta Azaña, Companys, Marcelino Domingo, Giral y otros destacados republicanos fue el ex ministro Miguel Villanueva y Gómez.
Miguel Villanueva y Gómez
Según Miguel Martorell Linares en su biografía de José Sánchez Guerra (p. 400), el origen de la idea de que Castro Girona secundaba el golpe de Sánchez Guerra, pudo estar en un comentario de Castro Girona en casa del político, hacia julio de 1925, coincidiendo con su etapa de año sabático africano, cuando le dijo que si él “asumiera la responsabilidad” de ponerse enfrente de la Dictadura, “muy numerosos y prestigiosos militares” estarían de su lado. Posteriormente, el general López Ochoa hizo un comentario a Sánchez Guerra en este sentido refiriéndose a Castro Girona. También habría que buscar esta idea que se formó Sánchez en una indiscreción u opinión personal del conde de Creixell, Vicente Sagarriga y Martínez de Pisón, conocido de tertulias de Castro Girona, a mediados de diciembre de 1928 (pág. 228 del libro de Rafael Sánchez Guerra, el Movimiento Revolucionario de Valencia, 1930). Según el libro de Castro Girona, Por los Fueros de la Verdad (1930), este aristócrata solía criticar sistemáticamente al gobierno, y ante el silencio educado, los asentimientos, o los comentarios privados de Castro Girona por cuestión de educación elemental, según el teniente general, le indujo a pensar al conde que el capitán general estaba en situación de rebeldía.


Rafael Sánchez Guerra (1897-1964). Futbolista, abogado, periodista, político, militar, fraile, fue entre 1935 y 1936 presidente del Real Madrid C.F. Voluntario de Regulares y herido en África en 1921. Secretario de presidencia Alcalá Zamora durante la República, se negó a abandonar Madrid en 1939 y fue apresado. Se exilió a Francia y regresó a España. Tras su viudedad en 1959 y depresión ingresó como fraile dominico en Villava (Navarra) en 1960. El azar quiso que la vida de dos personajes de novela, Castro Girona y él, se entrelazasen para siempre
Según Rafael Sánchez Guerra, el conde de Creixell le dio el siguiente recado para su padre, José Sanchez Guerra: “dile a tu padre que Castro Girona sigue en la misma actitud de rebeldía contra Primo de Rivera, y dice que para derribarle es necesario que se cuente con algo de Guardia Civil y con fuerzas militares de otras regiones además de Valencia, y que él aconseja que tu padre no vaya a Valencia hasta que el movimiento triunfe” (pág. 228). Si esto realmente salió de la boca de Castro Girona, lo cierto es que nada se hizo de cuanto aconsejara, con el subsiguiente fracaso del golpe, y por supuesto, como veremos, Castro Girona no participó en la organización del golpe en ningún aspecto.
Según Miguel Martorell, los implicados en el golpe inicialmente eran los generales López Ochoa en Barcelona, Cabanellas en Madrid, Queipo de Llano en Murcia y Castro Girona en Valencia, aunque la implicación final de este último nunca estuvo segura. De esta nómina de generales, los tres primeros eran republicanos, y el único monárquico era Castro Girona.
Siguiendo con su hoja de servicios, continuó Castro Girona el año 1929 como capitán general dela III Región Militar (Valencia). El 6 de enero asistió a la jura de bandera del V Regimiento de Zapadores-Minadores, a los que al final del acto dirigió una arenga. Se le comunica que el gobierno francés le ha concedido la Cruz de Guerra T.O.E. de dicho país, por la pacificación de la zona septentrional de Marruecos y la colaboración entre las fuerzas de ambos países en 1926. Los días siguientes asiste a varios actos y conferencias en Valencia y Sueca.
El día 16 de enero recibió la visita de Primo de Rivera en Valencia y le acompañó a todos los actos que se celebraron en Valencia, Paterna y la Albulfera. No sería descabellado pensar que el motivo de tal visita fuese desarticular cualquier intentona golpista que se pudiese iniciar en los descontentos regimientos de artillería valencianos. Primo de Rivera mes y medio después, el 18 de marzo, confesó al diario Informaciones que su gobierno había estado perfectamente al tanto de lo que planeaba Sánchez Guerra, pero siempre dudó de que se atreviese a poner en práctica su plan revolucionario. Según el hijo de Sánchez Guerra, Rafael, en su libro “El Movimiento Revolucionario de Valencia (Relato de un Procesado)” de 1930, en Madrid era vox populi tanto el día, como los lugares y la hora del levantamiento liderado por su padre, y por tanto el gobierno también lo debía conocer grosso modo.

Primo de Rivera y Castro Girona presidiendo la inauguración del Colegio Notarial de Valencia. Entre los presentes está el decano de notarios del Colegio Notarial de Albacete, quien fuera el abuelo materno de la rama Castro-Girona Martínez
Primo de Rivera, Castro Girona y el alcalde de Valencia, marqués de Sotelo, en la inauguración de la estación de Paterna
Ese mismo día 16 de enero El Imparcial publicó la noticia de que Alboraya le iba a dedicar a Castro Girona una calle que se correspondía con la nº 4 del nuevo ensanche.
El día 17 despidió oficialmente a Primo de Rivera. El 23 de enero con motivo de la onomástica del rey, presidió en el salón del trono de Capitanía una recepción oficial. El 27 presidió la ceremonia de entrega de los reales despachos a los ascendidos por elección en el cuartel de Caballería.
Al tratarse este blog de un blog autillano para autillanos, tengo que comentar que hace muchos años, siendo yo un joven estudiante universitario, conocí a uno de los muchos autillanos que había sido protegidos de Castro Girona durante su servicio militar. Me comentó que en los días previos al golpe de Sánchez Guerra, la esposa de Castro Girona no era partidaria de ningún tipo de veleidad golpista que pusiera en peligro una prometida distinción como “dama de la reina” (sic) por parte de los monarcas. No tengo ningún motivo para darle o restarle credibilidad a esta aseveración, pero como natural de Autillo creo mi obligación ponerla por escrito al tratarse de una fuente de información local. Según Burgos y Mazo (1934) en esta visita a Valencia, Primo de Rivera le pudo tentar a Castro Girona con su nombramiento como próximo Alto Comisario en Marruecos.
Lo que no debemos caer es en la ingenuidad de pensar que todo el complot que se urdía en Valencia, le era completamente ajeno a su capitán general y a su esposa. Según Alía Miranda en Duelo de Sables (p. 217), la esposa de Castro Girona, Concepción Pozurama, fue quien de forma indirecta puso sobre aviso al gobierno de Madrid tras confesarse al cura castrense del 5º Regimiento ligero, Leandro Corredor. Éste, no sabemos si inducido por la confesante, junto al arzobispo de Valencia, faltaron a su promesa de secreto de confesión y dieron noticia al gobierno. Lo cierto es que, según Alía Miranda, al día siguiente de la partida de Primo desde su visita a Valencia, Sanjurjo, director de la Guardia Civil, se reunió en Biarritz con Sánchez Guerra para disuadirle de que prosiguiese con su intentona. Fue su segundo y vano intento desde que intentara lo mismo a finales de noviembre de 1928, cuando el gobierno le ofreció a Sánchez Guerra una embajada en París o en el Vaticano a cambio de su renuncia al complot.
Rafael Sánchez Guerra, el hijo del antiguo presidente José Sánchez Guerra, nos dice en su libro (págs. 40 y 48) que ya antes del golpe los organizadores desconfiaban de que se les uniese el capitán general de Valencia, sobre todo tras la visita de Primo de Rivera a Valencia dos semanas antes. Ya no lo veían el mismo hombre, y no se les ocurrió otra cosa mejor ni más descabellada que no informarle de ningún detalle del complot.
Rafael Sánchez Guerra, coprotagonista junto a su padre de los sucesos de 1929 en Valencia
Todo lo confiaron a que se les uniese en el último minuto al saber que Sánchez Guerra había llegado a Valencia. Pero las dudas sobre la implicación real de Castro Girona eran muy anteriores. En agosto de 1928, Vicente Marco Miranda, líder de la minoría republicana en Valencia, visitó al general Aguilera y éste le informó de que por razones que no venían al caso, no veía claro que Castro Girona estuviese dirigiendo el complot que se tramaba en Valencia. El general aconsejaba que se organizase el golpe sin conocimiento de Castro Girona, en caso de que no se comprometiese de forma expresa (Alía Miranda, p. 217 nota 156). Ciertamente así se hizo. Según recoge Miguel Martorell (p. 401), Marco Miranda reconocía que Castro Girona nunca dejó de demostrar “una absoluta reserva”.
A esta incertidumbre y endeble organización, se añadía que los conspiradores además tenían diferentes objetivos en caso de triunfar el movimiento. Sánchez Guerra pretendía restablecer la constitución de 1876; el general Eduardo López de Ochoa Portuondo (1877-1936) proponía la creación de unas cortes constituyentes, alejando a Alfonso XIII de España y proponiendo un referéndum sobre la República o la Monarquía; y los republicanos no contemplaban otra cosa que la instauración de la República, como Alejandro Lerroux.
General López de Ochoa, cerebro militar de la conspiración
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Volviendo a su hoja de servicios que citamos textualmente: “continuó prestando el servicio ordinario hasta las primeras horas de la madrugada del 3 de febrero, que con motivo de una falsa delación de un policía, y como consecuencia de la presencia en Valencia de don José Sánchez Guerra, que había sido detenido el 29 de enero, por orden del que certifica, es a su vez detenido el que subscribe a la hora antes indicada, asaltando su propio domicilio de la Capitanía General, donde descansaba tranquilamente y conducido a Madrid. Fue encerrado en Prisiones Militares al día siguiente 4, donde quedó incomunicado hasta el día 11 que se le levantó la incomunicación”. El 9 de febrero por R.O. cesó en el mando de dicha Capitanía General.
LA FRACASADA REVOLUCIÓN DE SÁNCHEZ GUERRA
Para entender un poco el enorme embrollo que supuso esta intentona, y para intentar penetrar un poco las motivaciones y el pensamiento profundo de sus dos protagonistas, Sánchez Guerra y Castro Girona, publicamos los dos libros principales que narran estos sucesos desde sus respectivas perspectivas, ambos publicados con días de diferencia en 1930. El primero es el del hijo de Sánchez Guerra, Rafael Sánchez Guerra:
“El Movimiento Revolucionario de Valencia (Relato de un Procesado)”. Para poder leerlo íntegro
pincha aquí o sobre el libro:

Este libro entendemos que es la principal prueba exculpatoria a favor de Castro Girona. Demuestra de forma palmaria que el golpe se tejió a sus espaldas, sin haberle consultado el más mínimo detalle, y cuando los golpistas recurrieron a él fue con el único propósito de ponerle en un compromiso del que no pudiese librarse sin tomar partido. En ningún momento se cuestiona su honorabilidad ni que hubiese faltado a su palabra previamente dada. Cuando Sánchez Guerra se presenta en capitanía el día 29 de enero por la mañana, no lo hizo para exigir la actuación de Castro Girona, pues sabía que su golpe había fracasado, sino a ser detenido para evitarse la deshonra de huir, y dejar que otros pagasen con la cárcel el haberle secundado en sus maquinaciones.
El segundo libro que reproducimos en su integridad es el que escribiera Alberto Castro Girona junto a dos de sus amigos,
Gerardo Farfán de los Godos y
Pedro González Gómez de Santiago,
con el propósito de dejar a salvo su honor personal y militar. Se llama “Por los Fueros de la Verdad”. Para leerlo íntegro
pincha aquí o sobre el libro.
El plan de sublevación estaba preparado para el día 28 de forma coordinada, pero fue abortado en el último momento. José Sánchez Guerra tenía intención de encabezar la sublevación ese mismo día tras regresar por barco desde Francia a Valencia, pero su barco, el Onsala, llegó con un día de retraso el día 29 y el golpe ya había fracasado el día anterior. Desde Madrid los involucrados en el golpe dieron orden de pararlo y solo se levantó a la hora convenida el regimiento ligero de Ciudad Real, ya que por error no se les avisó del cambio de planes. Ciudad Real fue la única ciudad que se sublevó en vano.

El barco Onsala, viejo carguero de 1.500 toneladas, después llamado “Levante”, donde había venido Sánchez Guerra desde Port Vendres (Francia), a 20 kilómetros de la frontera española. El primer barco que salió de puerto francés con Sánchez Guerra a bordo sufrió una avería a las nueve horas de navegación, por lo que el político tuvo que ser traspasado al Onsala por la misma consignataria en alta mar.
José Sánchez Guerra
DÍA 28, lunes
Ese mismo día se había adelantado en Valencia el hijo de Sánchez Guerra, esperando la llegada en barco de su padre. Todavía el día 28 (pág. 61) los conspiradores discutían por tercera vez si se debía informar previamente a Castro Girona, y se decidió que no hasta la llegada de su padre a puerto. Rafael Sánchez Guerra comenta textualmente sus temores: “… Y si Castro Girona no sabía nada de que tras este movimiento estuviese la figura de mi padre, lo más probable sería que adoptase medidas para hacerlo fracasar”. Esta temeraria forma de ningunearlo fue criticada por Castro Girona en su libro: “Él no es un esclavo a quien se manda siempre y jamás se consulta” (p.1).
DÍA 29, martes
10:00 am aprox. Rafael Sánchez Guerra se presenta en Capitanía acompañado de su introductor, Carlos Hernández Lázaro (1879-1936), ex diputado y senador del partido conservador en Valencia, por tanto del partido de Sánchez Guerra. El hijo del antiguo presidente, le informó a Castro Girona de que a esas horas los cuarteles de media España debían estar ya sublevados contra el gobierno (pág. 67). Según Castro Girona, le dijo que estaban sublevadas Valladolid, Salamanca, Segovia y Barcelona.
Castro Girona le respondió que aún no había sido informado por el gobierno de Madrid, lo cual se podía explicar porque no confiaban del todo en él. Según Castro Girona, se enteró después de lo sucedido en Ciudad Real a las 16:30 de ese día, mediante un telegrama cifrado proveniente del ministro.
Rafael Sánchez Guerra le comentó solo alguno de los detalles de la conspiración y “se mostró desconfiado, receloso y vacilante”, luego según Rafael Sánchez Guerra, se animó un poco más. Al conocer de la lista de generales implicados, Castro Girona se manifestó decepcionado, ya que según él era imprescindible el concurso de los capitanes generales de Madrid y Barcelona y la Guardia Civil (pág. 68). Según el autor del libro, la lista (incompleta) que le dio de generales, no garantizaba el triunfo sin lucha (pág. 226). Según Castro Girona en su libro, le dijo: “Lo que hacen ustedes fiados en mi bondad, es un verdadero atraco”.
Vista la situación, Castro Girona aconsejó esperar acontecimientos y la llegada de José Sánchez Guerra a puerto esa tarde-noche. Según la versión del hijo del político, Castro Girona le pidió una dirección en Valencia donde poder reunirse ambos más tarde (pág. 227). Cuando Rafael le pidió que recibiera a su padre en su despacho en cuanto llegara, “…entonces Castro Girona, visiblemente apurado, me rogó que yo le hiciera desistir de ese propósito” (pág. 69). A las 11:00 am Rafael abandonó la Capitanía General. Esa tarde los periódicos La Correspondencia y La Voz informaron del fracaso del golpe salvo en Ciudad Real, salvo en esta pequeña y mal comunicada ciudad, nadie se había levantado.
22:00 horas. Llegó el barco Onsala a Valencia con el ex presidente José Sánchez a bordo.
23:30 horas. Rafael vuelve a Capitanía y esta vez vio a Castro Girona con pantalón de uniforme y chaqueta de pijama puesta“…visiblemente nervioso, muy vacilante, menos decidido y optimista que por la mañana, y por lo visto arrepentido. Todo ha fracasado -me dijo al verme-” (Pág. 88). Castro Girona aconsejó, según Rafael Sánchez Guerra, esperar a otro mejor momento para derribar al gobierno, y le comentó que a esa hora ya debía estar vigilado por la policía, como ya lo había sido en otras ocasiones (pág. 89).
DÍA 30, miércoles
00:00 horas. Rafael Sánchez Guerra abandona Capitanía. Al enterarse José Sánchez Guerra pensó: “¿Para eso se le había hecho salir de París? ¿Este era el movimiento “formidable” organizado desde Madrid? (pág. 93)”. Esa madrugada padre e hijo se dirigieron a Paterna, sede del 5º Regimiento de Artillería Ligera. Fueron recibidos por la oficialidad, pero no contaron con el apoyo del coronel del Regimiento, que seguía órdenes de su capitán general, Castro Girona. Para salir de la situación, José Sánchez Guerra, desde Paterna, le escribió una carta a Castro Girona esa misma madrugada, solicitándole que se uniera al golpe (pág. 106).
05:00 horas. Regreraron Carlos Esplá Rizo, periodista y político republicano, y un joven oficial de Artillería, quienes habían sido encargados de hacer de correos de la misiva a Castro Girona. No habían podido entregarle la carta en persona, ya que en su lugar la recogió la esposa del capitán general, alegando que su esposo estaba enfermo en la cama. Aquí empezaron un conjunto de desafortunadas actuaciones de su esposa, Concepción Pozurama, empeñada en tener un protagonismo que a la postre perjudicó la fama de su esposo (pág. 108-109).
Carlos Esplá Rizo, periodista y político republicano alicantino (1895-1971)
07:00 horas. El coronel del Regimiento no secunda el golpe porque no lo apoyaba su capitán general (pág. 110-111).
9:30 horas. El coronel vuelve de un viaje a Capitanía, y le insta a Sánchez Guerra a que se vuelva a Francia para evitar así su detención (pág. 114).
10:30 horas. Según la versión de Castro Girona, es cuando da orden de detenerle al saber que está en Paterna.
11:00 horas. Según Castro Girona, el coronel Suero, jefe del 5º Regimiento Ligero, le dice que Sánchez Guerra desea ser recibido en Capitanía, a lo que el capitán general se niega. Aún así, Suero le desobedece y se lo trae a su despacho.
12:00 horas. José Sánchez Guerra se presenta en Capitanía para obligar a Castro Girona a que lo detenga.
Momento de la entrada de Sánchez Guerra para entrevistarse con Castro Girona. Cuando vino de París Sánchez Guerra, llevaba puesta una gorra y para visitar al capitán general pidió prestado un sombrero a Mariano Campos Torregrosa (1895-1936), político, masón y republicano, por usar ambos la misma talla. Durante su encarcelamiento solicitó que se le devolviese a su propietario, lo que puso en guardia a la policía y le detuvo. Este desliz le supuso varios meses de prisión a dicho Mariano Campos
Cuando llegó a su presencia, le acompañaba en su despacho el arzobispo de Valencia
Prudencio Melo y Alcalde (1860/1923-1945) para intentar convencerle entre ambos de que se volviese a su exilio a Francia. Según F. Barangó-Solís en “Un Movimiento Revolucionario: de los Sucesos de Ciudad Real al Proceso Sánchez Guerra” (1929) (P. 85), Sánchez Guerra declaró en la causa que en esa entrevista Castro Girona le dijo:
Lamento mucho que haya usted venido, pero yo pongo a su disposición los medios para marcharse de España. Usted me debe perdonar, pero mi estado de salud me ha hecho desistir de la ayuda que yo me había comprometido a prestar al movimiento. Le suplico, pues, que se marche de Valencia y que no me obligue a tener que imponer mi autoridad”. Si quieres leer este interesante y documentado libro
pincha aquí o sobre el libro:
Arzobispo de Valencia, Prudencio Melo y Alcalde
Sánchez Guerra le replicó que “yo he venido aquí a representar un drama, no un sainete” y se negó a abandonar la ciudad. Ante la negativa a volverse a Francia, Castro Girona consultó con Madrid y detuvo al veterano político. La conversación, según Rafael Sánchez Guerra, entre su padre y Castro Girona, no debió durar más de 15 minutos. Sánchez le dijo: “…vengo mi general –dijo mi padre- a que cumpla usted con el deber de detenerme, hay que estar con el gobierno o conmigo” (pág. 126). Al no poder convencer a Sánchez Guerra de que retornara a su autoexilio en Francia, Castro Girona se puso en contacto vía telegráfica con el ministro del Ejército, general Julio Ardanaz Crespo y le comunicó su detención (Sánchez, p. 128 y Barangó p. 99). Castro Girona y el arzobispo, tacharon su intentona como una locura, y más cuando se presentó en Capitanía con un sable de juguete con el que tenía pensado dirigir la intentona (Por los Fueros…, p. 17). Ese gesto humorístico del viejo y grandilocuente político, en momentos tan trágicos, no fue bien entendido en aquel momento por sus dos interlocutores. La insinuación de que en ese momento, y con tales gestos, les dio que pensar en su insania, y fue una ofensa que jamás perdonó el político a los otros dos personajes. El prelado le debió decir a Castro Girona en voz baja: “Este pobre señor está loco, a lo que él asintió” (Barangó, p.92).
El arzobispo le había ofrecido a Sánchez Guerra su palacio como residencia temporal (Sánchez, p. 130), pero el gobierno de Madrid lo mandó recluir primero en el Gobierno Civil. Desde ese momento, el ex presidente se consideró a sí mismo prisionero e insistió en ser apresado en las Torres de Quart, que eran las prisiones militares valencianas, donde se le recluyó a las 21:00 horas, y a punto estuvo de morir por las emanaciones de un brasero. Al enterarse del accidente, Castro Girona, le envió a su médico personal (pág. 142). Su hijo Rafael Sánchez Guerra fue también detenido y corrió parecida suerte que su padre. El día 3 de febrero, padre e hijo fueron trasladados al cañonero “Canalejas”, que sirvió desde ese momento de cárcel flotante.
Los Sánchez Guerra sentados en cubierta del cañonero Canalejas durante su presidio flotante
Camarote donde pasó sus estancia José Sánchez guerra en el Canalejas
En el proceso contra Sánchez Guerra de casi 1.500 folios, el arzobispo testificó a favor de Castro Girona. Según su versión “Sánchez Guerra venía equivocado, tratando de inducir al general Castro Girona a cometer un hecho en el que –dice- no estaba comprometido”. Lo más curioso es que el arzobispo declaró que su consejo para que abandonara España, era para evitarle mayores penas a los implicados “y que la salida de aquel [Sánchez Guerra] podía obedecer a una medida de hábil política del gobierno” (Barangó, p. 93). Esta frase, de ser textual, indicaría que no todo lo que sucedió en estas horas y en los siguientes días es lo que parece, y deja muchas más dudas de las que se resuelve.
Torres del Quart hacia 1925, lugar donde se auto encerró José Sánchez Guerra
Según se infiere de su libro Por los Fueros de la Verdad, Castro Girona, no debió ponerse en contacto con el gobierno con la máxima celeridad, y viceversa. Si leemos el libro de Castro Girona, en ningún momento se dice que ese usara el teléfono en las comunicaciones con el gobierno, pero sí el telegrama y los mensajes cifrados.
Aquí, en las horas previas a la llegada de Sánchez Guerra a Capitanía, entraría en juego la tradición oral de la familia, según la cual, Alfonso XIII fue quien le dio instrucciones para convencer a Sánchez Guerra de que se volviese a París, con el objeto de que su detención no crease problemas ni a la monarquía, ni al gobierno ni a nadie, máxime cuando el golpe estaba ya desarticulado. En este libro, en cuatro ocasiones, Castro Girona dijo que su silencio estaba condicionado para no perjudicar a altas personalidades, y por supremos intereses de Estado. En el preámbulo aseguró que dicho silencio hasta ese momento era para “no perjudicar a determinadas persona”. En la p. 25 añade: más quisiéramos y pudiéramos decir, pero nos lo ha prohibido quien tiene autoridad para tanto En la página 45 vuelve a insistir en la misma idea y escribe textualmente: “…y claro es que me impuse por fuerza mayor el sacrificio del silencio”. En su página 50 señalaba “Dios, a quien no podemos engañar, y la Historia serena, cuando se descubran todos los hechos, nos juzgará a cada uno con la imparcialidad debida y sin los apasionamientos de hoy (…) porque yo en la soledad de esta prisión, aceptaba resignado el sacrificio de mi vida militar, me impuse también la doble condena del silencio, como otro sacrificio mayor que ofrecer a mi patria”.
El consejo de guerra contra Sánchez Guerra, presidido en Valencia por el general Berenguer, lo exculpó de toda responsabilidad, y eso que el fiscal pedía para él seis años de prisión y tres para su hijo. Según Rafael Sánchez Guerra, la sentencia fue un rasgo de independencia y valor de los jueces frene a la Dictadura. Rafael aseguró que la sentencia fue absolutoria para su padre y de muerte para Primo de Rivera (pág. 206). Respecto a Castro Girona, lamentó que no se uniera al golpe, porque “…si él llega a decidirse, el triunfo del movimiento hubiera sido cuestión de horas. Su Sólido y bien cimentado prestigio militar, unido al nombre de mi padre, habría sido una garantía más que suficiente para todos (…) Él puede que ahora sea el primero en lamentarlo” (pág. 223).
LA DETENCIÓN DE CASTRO GIRONA
Según el libro de Castro Girona (p.18), el día 2 a las 21:00 mantuvo una conversación telefónica con el ministerio. Pero al parecer el día 3 de febrero, había rumores de que Castro Girona tenía el propósito de liberar a Sánchez de su prisión y permitir su huida y que elementos civiles republicanos esperaban ser armados con 7.000 fusiles por los artilleros del 5º Ligero (Barangó p. 101). Según el libro de Castro Girona (p. 19) y en su hoja de servicios, fue un policía amigo de Sánchez Guerra quien denunció falsamente que el 5º y 6º ligeros tenían intención de sublevarse por orden suya a las 05:00 am del día 3 de febrero. Según él, Félix Peiró, gobernador civil de Valencia, fue quien informó al gobierno y al gobernador militar de Valencia. En cualquier caso el gobierno de Madrid decidió actuar con la mayor resolución posible ante las dudas y ordenó la detención del capitán general. Lo cierto es que a Castro Girona posteriormente se le condenó por negligencia al no detener a Sánchez Guerra, pero no por intento de sublevación el día 3 de febrero.
Según Barangó, p. 98, la declaración del comandante de la Guardia Civil, Carrero, tiene elementos muy interesantes. Acompañado de cuatro guardias penetró en capitanía, rompió a culatazos la puerta de cristales para llegar a los cuartos de la servidumbre y de allí a las habitaciones de la familia Castro Girona. La esposa del general salió alteradísima y diciendo que si seguía forzando la puerta le pegaría un tiro, pues dentro solo había mujeres en paños menores y su esposo estaba en Alcoy. Finalmente la señora y los hijos bajaron al cuerpo de guardia pidiendo auxilio. Al no obtenerla, regresaron al vestíbulo y trataron de telefonear al general Sanjurjo. Fue el hijo menor de Castro Girona, Alberto, quien convenció a su madre de que era inútil esperar más. Entonces fue cuando entraron de nuevo al cuarto y Castro Girona fue detenido. Esta declaración es vital, ya que el hecho de que intentasen ganar tiempo como fuera (unas dos horas mientras se vestían las mujeres del interior), es indicativo de que la familia esperaba una actuación o una llamada definitiva desde el exterior lo suficientemente importante, como para librarlo de la detención. Dicha actuación o llamada nunca llegó, ni le libró de la detención. Lo que está claro es que Castro Girona ni en la causa ni en su libro exculpatorio involucró a nadie que estuviera por encima de él, asumiendo él solo la responsabilidad para librar a otros, según tradición oral entre sus descendientes.

Noticia aparecida en Caras y Caretas de Buenos Aires el 9 de febrero de 1929. La prensa española estuvo en los primeros días totalmente controlada por el gobierno de la Dictadura, y fue la extranjera la única que pudo publicar con libertad las noticias que llegaban de los sucesos de España

Según Castro Girona (p. 23) su detención le sorprendió cuando descansaba (y por tanto no estaba preparando una segunda conspiración para esa misma noche), y cuando su hijo Alberto intentó avisar a la guardia de capitanía, fue también arrestado. En esta situación se llegó a encañonar a su esposa (p 24) y el hijo debió decir: ¡Pero que es mi madre! Castro en su libro (p.25) afirmó: “más quisiéramos y pudiéramos decir, pero nos lo ha prohibido quien tiene autoridad para tanto. Por eso no hablamos de los caballeros que han osado atacar a una dama, y han pretendido poner en ridículo, en vano afortunadamente”. En la p. 28 Castro Girona añade que en esa madrugada se derribó a hachazos las puertas de sus habitaciones particulares, que se había cogido de una panoplia que había en el despacho de ayudantes, cuando estaba acompañado de su hija Carmen, enferma, y de su hijo menor, Alberto.
Creemos que no es cierto que Castro Girona se parapetase en su mujer durante esas dos horas para eludir de forma cobarde su detención. Eso sería una acusación tan fácil como injusta. Creemos más bien, que Castro Girona esperaba escondido “algo”, “una actuación”, una “llamada salvadora y oportuna” que nunca llegó. A lo que se añade que las desafortunadas actuaciones e iniciativas de su esposa durante todo este largo proceso de semanas, no hicieron más que perjudicar su defensa y su fama ante la Historia.
El 9 de febrero La Época publicó que el rey había firmado el R.D. de cese de Castro Girona como capitán general de Valencia y que fue enviado a Madrid, seguido en otro coche por su familia. Es inútil intentar averiguar qué sucedió en Valencia según la prensa madrileña o sobre todo valenciana. La censura de la Dictadura fue tan eficaz que no se puede obtener de ella ni un solo detalle de interés. Cuando llegó a las Prisiones Militares de Madrid, fue recluido en la mítica celda nº 2, donde antes que él estuvieron detenidos el general y ex ministro del Ejército, Francisco Aguilera Egea, condenado por implicación en la Sanjuanada contra Primo en 1926; también estuvo en esa celda Riquelme y posteriormente en 1931 el general Emilio Mola, apresado por los sucesos de San Carlos (El Imparcial, 22-4-1931, p. 6).
El 28 de febrero se le declara disponible con residencia en Madrid. Dispuesta instrucción en única causa por el Consejo Supremo del Ejército y Marina el 10 de abril se le comunica el procesamiento.
Según La Nación el 8 de julio (pág. 8), el presidente del tribunal fue el antiguo alto comisario Ricardo Burguete, el fiscal fue el general de división Luis Navarro y Alonso de Celada. El defensor fue el teniente coronel de estado mayor Manuel Pereira Muiño. Formaban también parte del tribunal, según el diario El Imparcial (día 9 de julio): Carbó, Carranza, Herranz, Gómez Rube, Bermúdez de Castro, Los Arcos, Moreno y Gil de Borja, Suárez Inclán, marqués de la Garantía, Vallespinosa, Parreño, Villanueva, Arlanza y Fernández de Castro. El juez instructor: Feijoo.
El 10 de julio se dicta sentencia, y el proceso se realizó en tiempo récord, como se puede observar, en la que después de considerar que su conducta no entrañaba grave daño para los intereses del Estado y teniendo en cuenta sus notables servicios en África, se le condena como autor del delito de negligencia, penado en el caso 2 del artículo 277 del Código de Justicia Militar, a la pena de un año de prisión militar correccional, con la accesoria de suspensión de empleo durante la condena, siéndole de abono el total de la prisión preventiva. Su condena la cumplió en Madrid, aunque según El Liberal el 14 de julio p. 5, ingresó en el castillo de Monjuich el día 5 de julio.
Durante su estancia en prisión tuvo mucho tiempo para reflexionar e intentar reparar la enorme cantidad de noticias infamantes e inventadas que empezaron poco a poco a publicarse, una vez que la censura empezó poco a poco a levantar su mano. Ya casi al final de su condena, Castro Girona, tras conocer la absolución de Sánchez Guerra, y que él permanecía aún en prisión, empezó a ordenar los documentos para publicar su libro “Por los Fueros de la Verdad” e intercambiar correspondencia con los Sánchez Guerra, padre e hijo. Se quejaba, y con razón, de que él había sido condenado por tratar con cortesía a quien luego fue absuelto por la justicia militar. Consideraba totalmente injusto que la opinión pública considerase los actos de Sánchez Guerra como de heroicidad y martirio, y los suyos de indignidad y traición (p. 46). Por ello, y para restituir su imagen y salvaguardar su fama y honorabilidad personal, invitó por correo a Sánchez Guerra a participar en un tribunal de honor ante la presencia de otros caballeros generales, para que fuese juzgada su conducta con la imparcialidad que no había demostrado ni su tribunal, ni la desorientada opinión pública. Castro propuso incluso como testigo a Sanjurjo (p. 52-53). Sánchez Guerra se negó a participar en tal tribunal, ya que su honorabilidad y palabra no era cosa de demostrar como se demuestra un teorema matemático en una pizarra. Con su negativa, Sánchez Guerra, le pasó factura por haber insinuado, tanto él como el arzobispo valenciano, que Sánchez Guerra les diese la impresión de que en aquellas jornadas no estaba en sus cabales. Aunque Castro Girona le pidió perdón al veterano político por estas insinuaciones durante el proceso, Sánchez Guerra siguió negando su participación en el tribunal que le propuso Castro. Castro al menos pudo tener la satisfacción personal, aunque ya fuera tarde, de que el conde de Creixell reconociese por carta el 15 de marzo de 1930 al abogado del general, que solo había visto a Castro Girona unas tres veces desde que era capitán general, y que éste jamás había dado su palabra a ninguna intentona militar. Añadió que todo lo que hablaron no fueron más que unas conversaciones para pasar el rato, y que le dijo una y otra vez que Sánchez Guerra no debía ir a Valencia. (p. 54, 60). Al parecer Castro Girona obtuvo del conde una entrevista personal antes testigos, justo un día antes de ser indultado, pero no consiguió lo mismo de Sánchez Guerra (p. 65).
Por el momento no hemos podido hallar en los archivos militares su causa procesal, tampoco en el Archivo de la Administración de Alcalá o en el Archivo Histórico Nacional. Para entender la dificultad de este caso, baste señalar que ninguno de tres profesores universitarios que han estudiado concienzudamente este período en los últimos, han podido dar con él.
Prisiones Militares en Madrid hacia 1927 junto a la iglesia de San Francisco el Grande
El ministro de la Guerra mandó copia de la sentencia recaída a la Junta Clasificadora para el ascenso de generales y coroneles del Ejército, y aunque reconoce ser cierto que cuando el general Castro Girona cumpla la condena impuesta, será reintegrado en el goce de todos sus derechos, propone al Consejo de Ministros su pase a la reserva. Por R.O. de 26 de julio (D.O. 162) se le pasa a situación de primera reserva. En cuya situación continuó en Prisiones Militares hasta que por R.D. de 28 de diciembre (D.O. 273) se le concede indulto del resto de la pena que le faltaba por cumplir, siendo puesto en libertad ese mismo día. En situación de 1ª reserva y con residencia en Madrid finó el año.
El indulto a Castro Girona se hizo coincidir, para ser firmado por el rey, con el día de la Inmaculada Concepción y porque además la esposa del teniente general se llamaba Concha, como un regalo por ser el día de la patrona de la Infantería Española. Para leer el artículo publicado en El Imparcial el 7 de diciembre
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1930
Comenzó en la misma situación en Madrid. El diario La Libertad el 22 de enero cita por primera vez a su hijo Alfredo Castro-Girona, al ser destinado como ingeniero naval al Ferrol. El 14 de febrero el Consejo Supremo de Guerra y Marina, reunido en Sala de Justicia, para el estudio de la amnistía que le concede el R.D. Ley de 5 de febrero, acuerda que con arreglo a lo dispuesto en el apartado A del art. 1º de dicho R.D. (D.O. nº 30), se halla comprendido el interesado de lleno en sus prescripciones, no obstante haber cumplido la condena impuesta, procede amnistiarle del delito cometido, y extinguida la responsabilidad criminal apreciada en el fallo con todas sus consecuencias, debiendo aplicarse de modo urgente la referida gracia. En vista de que por el Ministerio de la Guerra no se daba cumplimiento a lo acordado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina, con fecha del 26 de febrero Castro Girona solicitó por instancia dirigida al S.M. la gracia concedida en la amnistía, y por tanto el reingreso en el servicio activo, sin que se resolviera nada ni se diera cumplimiento a la gracia concedida.
El diario El Mañana (Teruel) del 13 de marzo publica una interesante noticia relativa al general Castro Girona, donde este se autodefine como liberal y demócrata, casi al comienzo de la dictablanda del general Berenguer. Aunque afirma que comprendía los motivos que impulsaron a Primo de Rivera a dar el golpe de 1923, él es partidario de que siempre gobierne el elemento civil y el pueblo. Para leer este interesante artículo
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El diario El Sol publicó el 19 de junio (p. 3) la noticia de la boda de Carmen, la hija de Castro Girona, con el médico
Manuel Montesinos y Sánchez Serigó. Este joven doctor había sido requerido por Castro Girona para conseguir, sin éxito, del representante político de Sánchez Guerra en Valencia, la lista de personas que pudiesen atestiguar que el teniente general estuvo implicado en conspiración alguna. El diario La Estampa publicó la foto de la boda en la iglesia de San José el 1 de julio de 1930, a la izquierda comparte página con el periodista Manuel Aznar Zubigaray, abuelo del presidente Aznar,
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Después de un viaje a Santander el 23 de septiembre, la prensa publicó que el libro de López Ochoa, De la Dictadura a la República (1930), con prólogo de Eduardo Ortega y Gasset (hermano del filósofo), fue secuestrado por contener insultos a dos superiores: Martínez Anido y Castro Girona. El 21 de octubre la prensa informó del fallecimiento de Weyler, y de que entre las personalidades que le mostraron sus respetos en su domicilio estaba Alberto Castro Girona. El 28 de noviembre, el noticiario El Mañana de Teruel (p. 4) publicó que Castro Girona y Burguete fueron recibidos por el rey, pero ambos militares rehusaron hacer manifestaciones a la salida.
Y así finó el año en la primera reserva y con residencia en Madrid.
Al proclamarse la II República, Rafael Sánchez Guerra se convirtió en la mano derecha del presidente Alcalá Zamora como su secretario de Presidencia. En la foto se le puede ver justo detrás del presidente en un brindis por el advenimiento de la República. Castro Girona tendrá pocas opciones de rehabilitación militar, como ya veremos, con tan relevantes oponentes durante este periodo
Niceto Alcalá Zamora firmanado el Estatuto de Autonomía de Cataluña, posando sus dedos sobre la mesa su secretario Rafael Sánchez Guerra
Por Marcial de Castro Sánchez
Alberto Castro Girona durante la II República (1931-1936)
Durante los años correspondientes a la II República, no hay en la hoja de servicios del teniente general ni una sola anotación. Aparece siempre en situación de disponible forzoso en la primera división orgánica con residencia en Madrid. Todo indica que los deseos de reforma militar de Azaña no jugaron nunca a su favor. Azaña consiguió reducir el número de generales de 190 a 90 al año de instaurarse la República. Por el contrario indultó y puso en activo a aquellos generales que conspiraron contra Primo de Rivera o a favor de la instauración de la República, como fue el caso de Aguilera, Goded, Queipo de Llano, Ramón Franco y López Ochoa. Todos ellos fueron rehabilitados y recompensados por Azaña. Sin embargo, Castro Girona se quedó en una especie de limbo, pues no solicitó el pase remunerado a la reserva (como hicieran Gómez-Jordana Sousa o Vigón), pero tampoco los diferentes gobiernos de la República le confiaron un puesto acorde a su valía personal y su graduación. Manuel Azaña, Rafael Sánchez Guerra, Niceto Alcalá Zamora y seguramente Alejandro Lerroux, no le perdonaron que no se sumase a la intentona de Valencia de 1929. Todos ellos le pasaron factura durante los siguientes años. Esa es la única explicación que encontramos a su ostracismo militar durante estos años de la República.

Manuel Azaña, ministro de la Guerra (1931-1933), en buena parte responsable del apartamiento intencionado de Castro Girona de la vida militar activa durante la II República
1931
Según la Correspondencia Militar publicada el 24 de enero, un grupo de generales felicitó al rey por su onomástica, entre ellos figuró Alberto Castro Girona que firmó en un álbum.
El 12 de febrero El Heraldo de Madrid (p. 12) y El Sol (p. 3) publica una carta de Castro Girona donde desmiente informaciones o rumores sobre su supuesto compromiso previo con Sánchez Guerra para dar el golpe de Valencia de enero del año anterior.
El 21 de marzo de 1931 La Época publica en portada que el jefe de Gobierno, el almirante Juan Bautista Aznar Cabañas, había recibido a Castro Girona en su despacho, pero nada se dijo del contenido de la conversación. Es de suponer que sería relativo a su rehabilitación o para recabar su opinión sobre un futuro cambio en el sistema de gobierno.
Tras la proclamación de la República El Heraldo de Madrid publicó que Manuel Azaña, nuevo ministro de la Guerra, recibió a Castro Girona, José Fernández de Villa-Abrille y Ricardo Burguete y Lana.
Según el diario La Voz, publicado el 16 de abril Alcalá Zamora recibió al general Barrera, Luque, Castro Girona, Burguete, Sanjurjo, Marzo, Ovilo y al almirante Aznar. El 19 de ese mes de abril, según el diario El Sol, Castro Girona fue recibido por el ministro de Estado, Alejandro Lerroux. Según el diario La Voz, Alcalá Zamora recibió en su despacho el 8 de mayo de ese año al capitán general de Cataluña, al alcalde de Barcelona y a Castro Girona.
Según el diario Ahora, el 11 de julio de 1931 (p. 4), el gobierno le concede la vuelta a la situación de activo y deja de estar en la primera reserva. Ese día Azaña recoge en sus Diarios que Castro Girona vino a darle las gracias y anotó que se ofreció para el cargo de inspector general. En cualquier caso, Azaña no tuvo en consideración esta propuesta del teniente general.
Alberto Castro Girona elogia el libro de Francisco Hernández Mir, “La Dictadura ante la Historia, un crimen de lesa patria (1930)” en el diario La Libertad el 12 de julio p.8.
Este artículo es muy clarificador de la opinión política que tenía Castro Girona en el periodo constituyente de la II República, y se manifiesta claramente contrario a la dictadura de Primo de Rivera, a la vez que critica sus errores militares, como la orden de retirada de Xauen en 1924 y el difícil desembarco de Alhucemas. También elogia la figura del ministro liberal
Luis Silvela Casado (1965-1928) como primer Alto Comisario civil de Marruecos. El libro de
Hernández Mir afirmaba que Castro Girona,
Cabanellas,
Queipo de Llano y
Riquelme fueron víctimas, entre otros, de la dictadura. Si quieres leer este artículo sobre Castro Girona
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El 14 de julio el Heraldo de Madrid (p. 2) publicó que Castro Girona y Lacerda visitaron de nuevo a Lerroux y Azaña. Ese mismo día La Libertad publicó (p. 2) que Azaña suprimió la escala de reserva retribuida y que Castro Girona fue reingresado en virtud de la última amnistía. También ese día 14 La Voz publicó que la vista de Castro Girona a Azaña fue para solicitarle su asimilación militar. El 3 de agosto el Crisol publicó que Castro Girona fue de nuevo recibido por Alcalá Zamora. En el diario de Azaña recoge el día 26 de agosto que había comido en el Savoy con Alcalá Zamora, con el alto comisario Luciano López Ferrer y el ministro de Marina Santiago Casares Quiroga. En la conversación coloquial e informal, el presidente Alcalá Zamora se manifestó en contra de los acuerdos a los que años atrás habían llegado Castro Girona y Cerdeira con El Raisuni, seguramente porque les parecería excesivos. Aún así, al año siguiente se recibió en Madrid al hijo de Raisuni con todos los honores que recogió la prensa. Sin duda Alcalá Zamora también tenía hacia Castro Girona algún tipo de resentimiento personal cuando aquel fue fugaz ministro del Ejército a finales de 1922 y primera mitad de 1923. De nuevo lo volvió a recibir junto a otros generales según La Época el 24 de diciembre de 1931 (p. 2).

Niceto Alcalá Zamora, presidente de la II República (1931-1936)
1932
Comenzó el año con una serie de réplicas y contrarréplicas referente a su actuación en los sucesos de Valencia de 1929. Castro Girona jamás admitió su implicación en la intentona y no perdió ocasión de de defenderse ante la opinión pública cada vez que se le cuestionaba su honorabilidad. Es ese contexto se publicaron una serie de notas cruzadas en Mundo Gráfico el 12 y el 19 de enero (p. 8, 9 y 10 y 37 respectivamente). El 23 de enero se publicó otra contrarréplica de Castro Girona en Mundo Gráfico, contestada por Rafael Sánchez Guerra el día 24 (p. 36) y respondida por Castro Girona el 2 de marzo de 1932 (p. 37). Mundo Gráfico dio por suficientemente explicadas ambas posturas, y dio por terminadas las publicaciones de cartas al director provenientes de ambas partes.
El día 19 de enero La Voz publica que el hijo del
Raisuni visitó España y tuvo palabras de elogio, agradecimiento y cariño para Castro Girona, quien lo liberó de su cautiverio por parte de Abd el Krim en 1926. Para leer el artículo
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Visita del hijo de Raisuni a España
El día 25 de febrero, se publicó en Luz que el gobierno proyectaba pasar a la reserva a los tenientes generales Pío López Pozas, Castro Girona y José Cavalcanti, más otros generales como López Ochoa, Berenguer, Millán Astray y Mola entre otros, ya que llavaban más de seis meses en situación de disponibles, por lo que pasarían a la reserva.
El 30 de septiembre el B.O. de la Dirección General Aeronáutica Civil (octubre p. 17) publicó la admisión del hijo mayor de Castro Girona, Alfredo, para un curso de dos años como alumno opositor para el curso de ingenieros aeronáuticos.
Este año de 1932 también trajo alguna noticia feliz al teniente general. La prensa publicó la boda del primogénito de Castro Girona, Alfredo Castro-Girona Pozurama, con María Dolores Campos Cortés.
A finales de año la prensa publicó el nacimiento de su primer nieto, Alfredo Castro-Girona Campos.
1933
Según se publicó, en la escala del ejército ese año, había tres tenientes generales (entre ellos Castro Girona), unos 21 generales de división y más de 40 de brigada. El 29 de marzo Luz (p. 11) publicó que se le reconoció a Castro Girona la efectividad del empleo como teniente general desde el 1 de octubre de 1927, en vez del 9 de noviembre de 1928.
El 1 de agosto se le concede a Alfredo Castro-Girona el título de especialista en aeromotores. El 25 de octubre la Libertad publicó que se admitió a su segundo hijo, Alberto, como alumno aspirante a la Escuela Nacional de Sanidad.
El 22 de diciembre La Libertad (p. 5) publicó que Castro Girona había visitado en su despacho al nuevo y fugaz ministro de la Guerra, Diego Martínez Barrio, del partido Radical de Lerroux.
1934
La Nación publicó el 27 de enero (p. 3) que Castro Girona visitó al nuevo ministro de la Guerra, Diego Hidalgo y Durán, también del partido Radical.
El Heraldo de Madrid publicó el 30 de abril de este año (p. 10) que millares de personas habían pasado a rendir homenaje a los retratos de los fusilados en Jaca del 14 de diciembre de 1930, los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, considerados mártires de la II República Entre esos miles estuvo Castro Girona que estuvo junto a las hijas de Indalecio prieto.
La Revista de Estudios Militares del año 1934 (p. 523) publicó que Castro Girona había prologado el libro “El Problema Militar en España”, escrito por el general de brigada en segunda reserva, Cándido Pardo González, presidente de la Comisión Histórica de las Campañas de Marruecos. El prólogo lleva la lleva la fecha del 27 de febrero de 1934.
Si quieres leer íntegro este extenso prólogo del teniente general Alberto Castro Girona
pincha aquí, o arriba sobre la portada del libro.
El 21 de agosto de 1934, según La Nación, Castro Girona escribió un artículo en la revista uruguaya Nuestra Raza, referente a lo que España debía realizar para la internacionalización de la raza hispana.
Según el B.O.D.G.A., su hijo Alfredo Castro-Girona Pozurama fue destinado a la Escuela Aeronáutica Naval de Barcelona. El destino fue firmado por Lerroux el 19 de octubre de 1934.
El Diario La Libertad el 23 de noviembre de 1934 (p. 6) publicó que se había constituido en Madrid la
Asociación de Amigos de Bolívar, y que una comisión fue a visitar por este motivo al embajador de Venezuela en España, entre los que figuraba Castro Girona como tesorero. Dicha asociación tuvo su sede en la calle Olivos nº 2 de Madrid. Ilustres miembros de esta asociación fueron
Gregorio Marañón,
Concha Espina, la chilena
Gabriela Mistral, los hermanos
Álvarez Quintero, el premio Nobel
Jacinto Benavente y el venezolano
Rómulo Gallegos. Esta nómina de intelectuales de altísimo nivel nos relaciona a Castro Girona con lo más granado de las letras hispanas durante su forzado retiro militar durante la II República. Para leer el artículo de ABC del día 20 de diciembre y un extracto de los estatutos de dicha asociación, imprescindible
pinchar aquí.
Ese mismo día 23 de noviembre La Nación publicó (p. 16) que Castro Girona fue recibido por Lerroux junto a otros generales.
1935
El 25 de enero la revista La Tierra de Madrid (p. 4) publicó que se había constituido una comisión para la celebración del VIII centenario de Maimónides, y Castro Girona aparece como miembro de la junta. Ese mismo día la junta directiva de los Amigos de Bolívar fue recibida por el Presidente Alcalá Zamora, según el diario La Voz (p. 2).
La Nación publicó el 5 de abril de 1935 (p. 4) que el nuevo ministro de la Guerra, el general Carlos Masquelet Lacaci, recibió a los generales y jefes de sección del Estado Mayor Central, entre ellos a Castro Girona. En su discurso dijo que su intención era imponer disciplina en el Ejército.
El 24 de abril la nación (p. 10) publicó que Melquíades Álvarez fue elegido presidente de la asociación los amigos de Bolívar y que Castro continuaba como miembro de la junta directiva.
La Lectura Dominical publicó el 4 de mayo (p. 10) el fallecimiento en León de la hermanastra de Castro Girona, Ana López Girona, el pasado 28 de abril. Ana había sido profesora de la Escuela Normal de Magisterio en León, casada con Ismael Norzagaray Vivas, catedrático de Ciencias Naturales en el Instituto de León.
El Siglo Futuro publicó el 8 de mayo de 1935 que Gil Robles, nuevo ministro del Ejército, recibió a varios generales y entre ellos a Castro Girona.
Entrega de diplomas a capitanes de Estado Mayor el 24 de junio de 1935. Castro Girona aparece justo detrás de Franco a la izquierda en la fotografía. La escena se sitúa bajo el león de la Escuela Superior de Guerra. A la derecha de Franco en la foto está Gil Robles. También se distingue a Fanjul, Cabanellas, Goded, Millán Astray y Monasterio entre otros
El 7 de julio Castro Girona publicó un extenso artículo en España y Marruecos (nº 3, p. 11) sobre la política que debe llevar España en África. En este artículo Castro Girona nos sorprende con su apoyo a la construcción de un túnel submarino que comunique España y Marruecos según el proyecto del coronel de Artillería
Pedro Juvenois Labernade; o mediante un puente que había diseñado
Juan José Larrucea. Para leerlo
pincha aquí.
En Mundo Gráfico el 18 de septiembre (p. 2) se publicó la breve opinión de Castro Girona sobre la invasión italiana de Abisinia.
El 16 de noviembre La Voz (p. 3) publica que Castro Girona estuvo presente en la fiesta conmemorativa de la independencia de Filipinas.
El día 19 de diciembre, según La Época (p. 1), el nuevo ministro de la Guerra, Nicolás Molero Lobo, recibió en audiencia a Castro Girona y a otros generales.
Debidamente autorizado salió para Valencia el 16 de julio donde le sorprende el estallido de la Guerra Civil. Inicialmente, erróneamente considerado como uno de los responsables del Movimiento, fue detenido y encarcelado en una de las checas de la ciudad del Turia.
De lo que ocurrió después y de cómo consiguió escapar, sabemos por tener la suerte de contar con su propio testimonio, según le narró él mismo a Gutiérrez-Ravé en 1942 para su libro “¿Cómo se liberó usted?”. Es imprescindible su lectura para poder comprender todo lo que se narra a continuación…..
También puedes pinchar en la portada de este libro que ves abajo.
Afortunadamente, toda su familia pudo protegerse bajo bandera francesa en el Liceo de Madrid, en donde se resguardaron junto a otras personas en circunstancias similares, llegando a ser alrededor de 2.500 los refugiados en Marqués de la Ensenada, 12.

Liceo francés de Madrid
Su calidad de Gran Oficial de la Legión de Honor francesa, a la que apeló, le salvó a él y al resto de sus familiares de una muerte segura.
Es indudable que la concatenación de casualidades fue providencial, desde su detención en Valencia hasta su llegada al Liceo francés, pero por sí misma no hubiera bastado para llegar a esa afortunada parada intermedia. La clave en el desarrollo de los acontecimientos fue poder contar con la amistad y la lealtad de otros en el momento justo y eso no fue fruto de la casualidad; sino de una forma de ser y de actuar a lo largo de los años, que hizo que otras personas estuvieran dispuestas a poner en riesgo sus vidas por salvar la suya.
Y así fue como Pablo Moreno en Valencia y Juan de Dios González Suay en Madrid hicieron posible el milagro.
El primero como policía en la Valencia roja y antiguo soldado en Marruecos que no dudó en arriesgarse al límite exigiendo su liberación y el doctor Juan de Dios, médico y amigo, cómplice necesario para urdir el plan de huida hacia lugar seguro.
La íntima amistad de ambos con la familia Castro Girona perduró a lo largo de sus vidas.
Quien sabe si también fue decisivo su adiestramiento de años en conflictos bélicos y gestiones diplomáticas, pudiendo así esquivar cada pregunta, cada propuesta con acierto, con agilidad de pensamiento, siendo además consciente de que su vida pendía de un fino hilo a cada respuesta que daba.
Sus reflejos salvaron a su hijo Alfredo, capitán de aviación en Cuatro Vientos y detenido desde el 26 de septiembre. Desde el momento que supo que su nombre aparecía en la “lista negra” de personas a detener, no hizo nada por evitarlo pensando en su esposa e hijos y en el peligro que correrían si él trataba de esconderse. Le detuvieron en su domicilio.
Tras muchos días sacado al patio de la cárcel Modelo junto a tantos otros, bajo la amenaza de un fusilamiento inminente, tuvo la fortuna de ser liberado a tiempo para evitar ese fatídico final. Cuando fue llamado y sacado de su celda pensó que había llegado su momento y repartió entre sus compañeros las pocas pertenencias que tenía, su manta y su reloj. Nada le podía hacer pensar que a quien iba a encontrar al final del recorrido no era a la muerte, sino a su padre.


Alfredo Castro-Girona Pozurama
La templanza del general le permitió saber esperar el momento justo para poder escapar de su cautiverio domiciliario, sabiendo que el tiempo pasaba y sus disculpas caducaban, acercándole al precipicio de tener que decidir entre la traición o la vida.
Ninguno de los tres intentos para contar con su favor funcionaron:
Ni liderar la sublevación de tres cabilas en el norte de África con todo el material de guerra y medios humanos que solicitara, ni el mando del Ejército del Norte y la defensa de Bilbao, ni tan siquiera la Jefatura del Estado Mayor del Ejército, le hicieron dudar un solo instante sobre sus convicciones ni sobre cual era su deber.
Estos son los tres altos mandatarios que intentaron convencer a Castro Girona para que se pusiera al frente de las empresas que él rechazó.
Juan Hernández Saravia, militar.
José Giral, Jefe del Gobierno
Francisco Largo Caballero, Ministro de la Guerra y Presidente del Gobierno
La llegada el 2 de noviembre al Liceo y el reencuentro con su familia daría una pasajera tregua al general, que junto con su hijo Alfredo empezó a planear la forma de llegar a la zona nacional para unirse a su ejército lo antes posible.
Mientras y una vez descubierto el engaño, la radio en Madrid bramaba de fustración ofreciendo día y noche cuantiosas recompensas por el general fugado.
El 12 de noviembre envió una carta a Francisco Franco por valija diplomática para comunicarle su intención de pasarse al bando nacional en cuanto le fuese posible.
1937
Los meses que pasó en el Liceo transcurrieron con la preocupación de un potencial asalto por grupos de milicianos, lo que les supuso establecer guardias constantes aun sabiendo que llegado el momento de poco les servirían. A esta preocupación había que añadir el hambre. Conseguir hacer llegar alimentos al Liceo era cada vez más complicado y lo poco que había debía repartirse en raciones cada vez más escasas.
El trabajo de Antonio Manuel Moral, “Drapeau de France” sobre los refugiados en Madrid bajo bandera francesa en la Guerra Civil española, describe y aporta testimonios reales de lo que era la vida diaria de las personas que fueron acogidas en el Liceo francés de Madrid.
A pesar de todo la vida continuaba y el general vio nacer allí a su tercer nieto, hijo de Alfredo y María Dolores, que fue llamado Alberto en su honor.
No sería hasta el 12 de marzo cuando el ejército rojo hace oficial la baja del general Castro Girona en sus filas, tras no haber sido capaz de evitar su huida y ser consciente de la nula adhesión a su causa.

Publicado en prensa el 12 de marzo de 1937
En el Liceo permaneció refugiado junto a su familia hasta el 28 de junio que fue trasladado por la Embajada a Alicante, donde permaneció dos días sin poder embarcar, por lo que se dirigió a Valencia y se escondió en su Liceo Francés. Viviría dos intentos fallidos más junto a otros refugiados que procedían de Madrid.
El Consulado Francés estaba informado de que el Gobierno Republicano había puesto precio a su cabeza, por lo que extremó al máximo las precauciones.
El 16 de julio, por intervención directa del capitán de barco francés “Emerethie II”, pudo burlar la vigilancia de la policía y embarcar con parte de su familia. Lo hicieron con pasaportes falsos a nombre de la familia “Lecour”. De nuevo en este capítulo tuvo un papel fundamental Pablo Moreno, quien le salvara en primera instancia de la checa en Valencia, volvió en su auxilio.
El día 18 llegó a Marsella, el día 20 a Irún y el 23 ya estaba en Burgos, donde se le instruyó la oportuna información gubernativa con el número 938 en la que figuraba la carta del 12 de noviembre de 1936 dirigida a Franco. Su caso se resolvió favorablemente el 27 de julio y el 28 salió para Salamanca para presentarse ante Franco.
Su hijo Alfredo no pudo embarcarse en Valencia hasta el 20 de octubre y las dificultades que atravesó hasta llegar al barco que tenía que llevarle a lugar seguro no terminaron una vez allí. Al no tener dinero para pagar el pasaje, la tripulación le ordenó abandonar el barco con lo que su perdición era segura. Mientras él se resistía y discutía con el capitán, una familia madrileña que escuchó lo que sucedía intercedió por él y pagó su pasaje salvándole la vida.
Mientras las horas pasaban y esperaba el momento de zarpar, ocurrió un hecho que él y el resto de la familia recordaría hasta hoy:
Decidió el hijo mayor del general, bajar al muelle a estirar las piernas y fumar un cigarrillo pensando que no había riesgo alguno, cuando aparecieron dos milicianos que al verle fumando le pidieron fuego. Alfredo, que en ese momento vestía un mono de trabajo azul y llevaba en el bolsillo junto al mechero varios rosarios, consiguió mantener la calma y aparentar normalidad. La pareja de milicianos se marchó y todo parecía transcurrir sin problemas hasta que se miraron el uno al otro y acto seguido le gritaron: “¡Camarada! ¡Que no te hemos pedido la documentación! “
En ese momento la fortuna volvió a salir a su encuentro y por su lado pasó una señora con sus maletas caminando en dirección a la pasarela del barco, maletas que instintivamente él cogió y sin que la mujer pudiera evitarlo, llegaron rápidamente hasta el interior del “Emerethie II”, dejando el peligro atrás, otra vez.
Alfredo Castro-Girona Pozurama llegó a San Sebastián el 24 de octubre. Fue destinado al arsenal de El Ferrol y el 2 de noviembre, fue destinado a Salamanca a la oficina de Servicios del Estado Mayor del Aire, y en marzo de 1938 fue profesor especialista de aviación militar.
Poco sabemos de las vicisitudes de su otro hijo Alberto, salvo que en noviembre era director del Hospital Militar de Tudela (Navarra), como médico civil militarizado, y cuando se cerró este hospital, pasó como teniente médico al Hospital de Pamplona hasta su desmilitarización el 5 de octubre de 1939. Por lo tanto pasó el resto de la guerra prácticamente al lado de su padre.
Agosto-septiembreEl 2 de agosto por telegrama del Cuartel General del Generalísimo, se dispone que el teniente general Alberto Castro Girona pase la revista de comisario de este mes como disponible en la VII Revisión Orgánica, trasladándose a Burgos el 16 de septiembre. El 24 de septiembre por orden reservada del Generalísimo, se le nombra Inspector General de la organización defensiva de la frontera pirenaica desde el cabo de Higuer (Fuenterrabía) hasta Canfranc (Huesca), quedando subordinado a este organismo los Cuerpos de Ejército 5º y 6º para todo lo relacionado con la organización militar en la zona fronteriza. El 28 se le dan las instrucciones para la defensa contra las filtraciones transfronterizas y evitar las fugas de republicanos a Francia.
Diario La Marina 16.10.1937

Diario de la Marina 15 de octubre de 1937
Sello personal de Castro Girona como Inspector General de la Frontera Norte
Nombramiento original de Castro Girona como Inspector General de la frontera norte
Octubre-noviembre-diciembreEl día 5 de octubre se le asignó personal y llegó a Pamplona al día siguiente donde instaló las oficinas de la nueva inspección. Los días 8, 9 y 10 reconoció la frontera pirenaica que dividió en dos sectores y visitó regularmente.
El 2 de noviembre asistió a la jura de bandera de los oficiales provisionales de Infantería de la Academia de Pamplona, acto presidido por Franco. El día 13 y 17 visitó vera y Lerún en el primer sector.
El 2 de diciembre asistió en Burgos a la jura de los consejeros de la F.E.T y de las J.O.N.S, y siguió su función hasta final de año.
1938
Enero-febrero-marzoSiguió al frente de la Inspección General de la organización defensiva de la frontera pirenaica con sede en Pamplona.
Ultimadas las labores en el primer sector, el 5 de enero pidió permiso para pasar al segundo. El día 13 inspeccionó Lumbier, Navascués, Ochogavía y valle de Insaustu. A primeros de marzo dio por concluidos los trabajos del segundo sector, a falta únicamente de la labor de mecanógrafos y delineantes.
El 5 de marzo salió para Burgos para dar entrega de los trabajos ultimados al generalísimo. Allí recibió la orden de prolongar los estudios al valle de Canfranc y se divide su sector fronterizo en tres partes desde cabo de Higuer (Fuenterrabía) hasta el pico de Vignemale/Viñamala (Huesca), y redistribuyó los batallones encargados de su vigilancia, cuatro en el primer sector, dos en el segundo y tres en el tercero, más uno de reserva en Pamplona y otros en Jaca que atienden además a los servicios de plaza. El 12 de marzo salió para jaca para conferenciar con el general jefe del Cuerpo de Ejército de Navarra y visitó la primera línea de frente.
AbrilEl 18 de abril inspeccionó en Burguete al batallón nº 332 y reconoció las inmediaciones de Valcarlos/Luzaide y la aduana en el puente internacional. El 20 de abril inspeccionó los batallones 331 y 334 en Pamplona y Elizondo. Recorrió las inmediaciones de Dancharinea, Zugarramurdi y Errazu. El 21 de abril visitó el batallón 327 de vera. El 24 a la compañía de Milicia Nacional de Ochagavía (Navarra) y el batallón 330 de Isaba (Navarra).
Mayo-junio-julioEl 21 de mayo reconoció el valle de Ansó y Zurita (Huesca). El 22 de mayo a las 20:00 horas, 795 presos del fuerte de San Cristóbal de Pamplona lograron fugarse. Esa misma noche dio las órdenes oportunas a las dos líneas de vigilancia hasta la frontera en Lauz, Olaque, Ostiz, Oricáin, Soraucen, Zubiri, Berrioplano. El día 23 y 24 salió al campo para presenciar los trabajos de vigilancia que se tradujeron en la captura de 550 fugados, de los que 50 resultaron muertos al hacer frente a las fuerzas con los mismos fusiles que habían arrebatado a sus vigilantes. Otro grupo se refugió en las montañas inmediatas al norte de Pamplona y fueron capturados. El día 18 de junio el balance fue de 585 capturados vivos, 186 muertos identificados, 22 sin identificar y 2 fugados a Francia.


Fuerte de San Cristóbal (Pamplona)
El 25 de mayo reconoció, a veces a caballo, la Selva de Oza, Aragüés. El 31 volvió a recorrer a caballo Aragüés (Huesca) y aledaños para establecer los puntos de defensa de este tercer sector. A su vuelta a Pamplona para terminar estos trabajos de gabinete a finales de julio, coincidió con la ofensiva de Aragón, recibió órdenes de continuar los trabajos hasta el valle del Ésera y puerto de Benasque en un nuevo cuarto sector.
Agosto-septiembre-octubre-noviembre-diciembreEl día 16 de agosto salió de Pamplona hacia este cuarto sector y desde Jaca pasó a Somport, reconociendo a caballo Candanchú, La Rinconada y fortín de Sagueta. Allí visitó los emplazamientos estudiados del fuerte del Coll de Ladrones y otros a caballo. Ese día regresó a Jaca para pernoctar. Al día siguiente y a caballo visitó el collado de la Rosa, Castiello de Jaca y Array. El 18 está en Fuerte del Rapitán (norte de Jaca), Biescas, la Estación y Puente de Sabiñánigo. El 19 salió de Jaca para Sallent de Gállego hasta la frontera. Pasó a pie y a caballo a Portalet, Canal Roya, Lanuza y Escarrilla y pernoctó en el Balneario de Panticosa. El día siguiente estuvo en Biescas, Fuerte de Santa Elena, Yésero y Broto. El 21 salió para Pamplona.
Coll de Ladrones en Canfranc, Valle del Aragón (Huesca)
Fuerte del Rapitán cercano a Jaca (Huesca)
Fuerte de Santa Elena cercano a Biescas, Valle de tena (Huesca)
El 21 de septiembre fue llamado a Burgos por el vicepresidente y ministro de Exteriores Francisco Gómez-Jordana Sousa y fue recibido el 30 de septiembre. En esa entrevista le puso al día de la gravedad de la situación internacional y la necesidad de extremar la vigilancia en la frontera con Francia. Castro Girona le informó de los elementos de que disponía en su Inspección y la necesidad de tener jurisdicción propia en caso de necesidad.
Salió de la reunión con el ministro inmediatamente para Pamplona para “recoger datos más completos de los elementos que pudieran existir en toda la zona fronteriza”, de los que dio cuenta el 3 de octubre al propio generalísimo y ministro de exteriores en persona. El motivo de la alarma internacional fueron las negociaciones previas al acuerdo que se firmó la noche del 30 de septiembre de 1930 en la conferencia de Munich, con objeto de solucionar el conflicto de los Sudetes, que estuvo a punto de adelantar la II Guerra Mundial, y que potencialmente podía involucrar a la España que estaba en guerra civil. Despejada en pocas horas la alarma internacional, volvió a recibir órdenes sobre la continuación de los trabajos defensivos, así como de extremar las labores de vigilancia.
1939
Comenzó el año concluyendo los trabajos defensivos, sobre el terreno y de gabinete, relativos al cuarto sector, cuyos estudios entregó en Burgos el 30 de mayo de 1939 al Estado Mayor del generalísimo, y desde ese día su función se limitó a labores de vigilancia de la frontera. El 21 de julio Franco de forma reservada le comunica la designación de tres comisiones para la vigilancia de la frontera en sus tres sectores occidental, central y oriental. El 4 de julio un R.D. dispone que las fuerzas designadas para inspección pasen a depender de sus respectivas Regiones Militares, por lo que el 8 de agosto se disolvió la Inspección de la organización defensiva de la Frontera Pirenaica, y se dispuso que la documentación pasase a las respectivas Regiones Militares.
El 4 de septiembre dio a Franco los últimos informes sobre la misión que le había encomendado y recibió permiso para trasladarse a Madrid en situación de disponible.
1940
Por un escrito de 23 de enero el ministro de exteriores, Juan Luis Beigbeder Atienza, le nombra presidente de una misión económica española a Japón invitada por ese gobierno para estudiar sus condiciones industriales y comerciales y estrechar las buenas relaciones que mantiene con España. El día 6 de febrero recibió instrucciones directas de Franco relativas a su embajada, y también por escrito por parte del ministro. El 8 de febrero se informa por escrito al ministro del Ejército que Castro Girona sería condecorado con la cruz al Mérito de la Orden del Águila Alemana con estrellas y espadas, firmada en Berlín el 15 de julio de 1939, y entregada por el embajador alemán en España, Eberhard von Stohrer.
Durante la Guerra Civil fueron varios los autillanos que fueron a pedir protección y su favor al teniente general cuando estaba en Pamplona. Uno de ellos contaba que cierto día se presentó en el despacho de Castro Girona en Pamplona junto a un amigo suyo, que pudo ser natural de Frechilla, a pedirle un puesto cómodo. El teniente general Castro Girona cambió de tono de voz y les dijo: “-¿Es que acaso no queréis dar la vida por España?-, a lo que ellos avergonzados se cuadraron y respondieron al unísono: “-No, no…”.
A pesar del “incidente”, prestó cómodamente servicio en Gamonal (Burgos) a las órdenes de un general italiano durante el resto de la guerra.
El autillano, pariente lejano de Castro Girona, se atrevió a preguntarle de forma ingenua que cómo era que con su valía militar estuviese desempeñando su función tan lejos del frente, a lo que el teniente general le respondió encogiéndose de hombros: “-Ya ves…, aquí me tienen...-“.
Por Inmaculada Hernández Castro-Girona
Viaje de Castro Girona a Japón y misa con el padre Pedro Arrupe S.J., 1940
El 3 de agosto se conmemoró el 51 aniversario de la muerte del teniente general autillano, también se cumple el 80 aniversario del viaje diplomático de Alberto Castro Girona a Japón, del que ya hemos hablado en alguna ocasión anterior en este blog. Con ese motivo se hizo por los japoneses una película oficial de 31 minutos aún inédita y en posesión de la familia y descendientes del teniente general.
Señalamos que al final de esta película aparece como gran novedad las únicas imágenes del padre Pedro Arrupe nada más llegar a Japón, celebrando una misa en el monumento a san Francisco Javier. El proceso de beatificación de Arrupe empezó en 2019 y estas imágenes hablan por sí solas del entrañable valor que tienen como documento histórico y como reliquia religiosa. Nada más publicar este artículo, enviaremos con mucho gusto los fragmentos donde aparece, a las personas y superiores jesuitas que promueven su causa en Roma. Esta es la gran novedad y primicia de nuestro blog autillano.

fotograma de la película donde se ve celebrando misa al padre Arrupe
Para entender el contexto histórico de esta misión a Japón es imprescindible leer los trabajos del profesor Florentino Rodao, el mayor experto nacional en las relaciones históricas hispano.japonesas. Para acceder a sus trabajos pincha aquí y después debes pinchar aquí.
CRONOLOGÍA DEL VIAJE
8-8-39. Se disuelve la inspección de la organización defensiva de la frontera pirenaica y el teniente general Castro Girona cesa en su cargo de inspector, y sus funciones pasan a los jefes de las regiones militares.
4-9-39. En persona informó a Franco del final de su comisión y se le autoriza a residir en Madrid en situación de disponible.
23-1-40. El ministro de Exteriores, Juan Luis Beigbeder, viejo conocido de Castro Girona en Marruecos, lo nombra jefe de la misión diplomática y económica a Japón. Por tradición oral familiar, sabemos que Castro Girona aceptó encantado esta larga misión por su deseo de aprovechar el viaje para volver otra vez a Filipinas, lugar donde nació en 1875 y pasó sus primerísimos años.
Beigbeder, ministro de Exteriores
6-2-40. Se entrevista con Franco para recibir sus instrucciones de cara al viaje.
Los veinte integrantes de la misión fueron:
1) 1. Alberto Castro Girona (1875-1969) jefe de la expedición.
2) 2. Concepción Pozurama López (esposa de Castro Girona).
3) 3 José Rojas Moreno, (1893-1973), hijo de José María Rojas Galiano y Mariana Moreno Pérez de Vargas. Diplomático y vicepresidente de la expedición, VII conde de Casa Rojas, era en esos momentos Director General de Política y Tratados y Presidente de la Comisión Interministerial de Tratados. Embajador después en Rumanía, Brasil y Francia.
José Rojas Moreno
4) 4. Arturo Génova Torreulla, (1889-1960) capitán de navío (por Marina), especialista en submarinos, llegó a almirante en 1954 y director del Instituto Español de Oceanografía. Para saber más puedes pinchar aquí.
5) 5. Alfonso Muñoz Cobo y Esteban, teniente coronel de Artillería (Guerra).
6) 6. Mariano de Iturralde y Orbegozo, (1904-1964) secretario de Embajada, Inspector General de Comercio y Política Arancelaria. Después llegó a estar en las embajadas de Canadá, Irlanda, Perú y EEUU.
7) 7. Aurelio Sol y Pagán, 35 años e ingeniero industrial, jefe de la Oficina de la Seda del Ministerio de Industria y Comercio.
8) 8. Joaquín Calvo Sotelo (1905-1993), 35 años, abogado del Estado y secretario de la Cámara Oficial del Libro, escritor y periodista. Hermano del famoso político asesinado Calvo Sotelo, tío de Leopoldo Calvo Sotelo, presidente durante la democracia, llegó a ser miembro de la RAE en 1955. Fue el autor en 1957 de la famosa obra teatral Una Muchachita de Valladolid. Los más mayores lo recordarán por ser el presentador en TVE de la Bolsa de los Refranes en 1977.
El académico Joaquín Calvo Sotelo
9) 9 Antonio Robert y Robert, 33 años, ingeniero industrial. En 1945 fue nombrado director general de Industria.
10 10. Diego de La Cruz Solares, capitán de Artillería. Destinado en Tetuán, estaba especializado dentro del Ejército en cuestiones de Ingeniería. Ingeniero industrial, había dirigido la "Sección de Localización por el Sonido" en el Frente Norte durante la Guerra Civil.
1 11. Enrique Chávarri y Rodríguez Codes, 36 años, Jefe de Negociado de Materias Primas de la Dirección General de Comercio y Política Arancelaria, había sido Jefe de Negociado de Extremo Oriente en la Sección de Tratados Comerciales. No hemos podido saber nada más de él salvo que con su hermano Bernabé participó en las Olimpiadas de Ámsterdam de 1928 en la modalidad de hockey. También practicaban el tenis. Ambos hermanos tenían una hermana, María Josefa, que llegó a ser campeona de España de Tenis justo cuando estalló la guerra y se refugió en la embajada alemana. Los tres hermanos eran hijos de Bernabé Chávarri López y de María Rodríguez Codés.
12 12. Fernando Ramírez Escribano, 28 años, del Instituto de Moneda Extranjera, jefe de Negociado en el Banco de España por oposición.
R 13. Rafael Martí Fabra, comandante de Estado Mayor, hablaba inglés y francés.
1414. Isabel Argüelles Armada, de la Sección Femenina, delegada de Prensa y Propaganda del Ministerio de la Gobernación. Se incorporó a última hora por empeño personal del ministro de Exteriores Beigbeder. No recibió dietas por parte de los japoneses y se pagó el viaje de su bolsillo personal. Por la coincidencia de apellidos pensamos que puede ser la esposa de Mariano de Iturralde y Orbegozo, el diplomático nº 6 de nuestra lista. Su padre sería Manuel Argüelles Argüelles (hijo del conde de Revillagigedo), ministro de Hacienda y Fomento con Dato, Allendesalazar, Sánchez Guerra y Berenguer. su madre María Josefa Armada de los Ríos Enríquez. Él y sus descendientes han controlado el Banco Español de Crédito hasta finales del siglo XX.
1515. Francisco Martí Vidal, 51 años. Había trabajado 27 años en las Aduanas Marítimas chinas. Dominaba el chino, el idioma manchukuo y el inglés y francés a la perfección, con muchos e importantes contactos locales. No era funcionario.
16 16. José Antonio Balenchana por Asuntos Exteriores. Hay una coincidencia de apellido y cargo diplomático como ministro plenipontenciario cuando se le nombró en 1970 para este cargo a José Antonio Balenchana Paternain, quizás se trate de la misma persona.
17 17. Pablo Moreno González por el Ministerio de la Guerra. Fue el miliciano que salvó la vida a Castro Girona en Valencia al estallar la guerra, ya que lo reconoció durante su servicio militar, seguramente en Valencia, y abogó por él con solo 25 años en 1936. Desde entonces y hasta el final de la vida de Castro Girona fueron inseparables y ofició como su guardaespaldas y como secretario personal suyo. Florentino Rodao nos dice que “era un policía falangista de 29 años especializado en cuestiones de "carácter político-social, en las que ha actuado durante toda su carrera, empezada en 1932”. En el momento de la muerte de castro Girona en 1969 trabajaba, según fuentes orales en el Tribunal de Cuentas.
Pablo Moreno González, vestido de Falangista, de pie y detrás de Beigbeder
18 18. Victoria Rojas y Rosado, hija natural del diplomático José Rojas Moreno y segundo jefe de la misión, conde de Casa Rojas, número 3 de nuestra lista. Su padre ya vimos en una artículo anterior titulado "Alberto Castro Girona en el Archivo Imperial de Japón", intentó por todos los medios, y sin éxito, que su hija lo acompañara a la audiencia con el emperador Hiroito. Imaginamos que alegaría que él no iba acompañado de su esposa, por lo que intentó sustiuirla por su hija como acompañante.
Su madre fue Victoria Rosado y Sánchez Pastor. Al fallecimiento de su padre el diplomático heredó el título su hermano Carlos, no su hija Victoria. Abajo el retrato que Julio Romero de Torres le pintó a su madre en 1905 cuando solo contaba 16 años. La madre de Victoria había contraído primeras nupcias con el periodista malagueño Manuel Jiménez Souivirón.
Retrato de la madre de Victoria Rojas, por Julio Romero de Torres 1905
Detalle de las firmas de las damas acompañantes. Las casadas firman con los apellidos del marido. Victoria Rojas lo hace con "tutoría de Casas-Rojas"
19 19. Luisa González Teruel, mujer del ingeniero Antonio Robert y Robert.
20 20. Amalia Arburúa de la Miyar, esposa de Fernando Ramírez Escribano, número 12 de nuestra lista. Hay una coincidencia de apellidos con Manuel Arburúa de la Miyar, director del Banco Exterior de España y ministro de Comercio en 1957, suponemos que se trata de su hermano.
Como señala Florentino Rodao, “En total fueron 5 representantes del Ministerio de Guerra, uno de Marina, 4 de Asuntos Exteriores, 4 de Comercio, 1 de Hacienda y 1 de Gobernación. Los 4 acompañantes estuvieron distribuidos entre Guerra, Asuntos Exteriores y Comercio; 2 en este Ministerio y uno por parte del IEME. Recibieron 400 dólares en calidad de dietas. Aunque el plan inicial eran un total de quince miembros, se fue ampliando progresivamente hasta llegar a los 20, a fuerza de solicitárselo a los japoneses”.
Si algún familiar o descendiente de esta lista de personas lee este artículo, rogamos que se ponga en contacto con nosotros para intercambiar información, documentos y fotografías.
16-4-40. Sale en barco desde Gibraltar en un barco japonés. Hace escala en Marsella, Nápoles, y Puerto Saíd. El 1 de mayo pasa el canal de Suez. El 10 de mayo llega a Bombay y hace escala en Colombo, Singapur, Hong Kong, Formosa y el 29 de mayo llega a Shangai. Finalmente llega tras 48 días de viaje a Kobe, en Japón, el 3 de junio de 1940 y se dirigió a Tokio y Yokohama.
7-6-40. Lo recibe en audiencia el emperador del Japón.
12-6-40. Desde Madrid se solicita a Rojas Moreno que no dilate su viaje, ya que se le requería para la embajada en Rumanía, ya que el cargo no podía estar mucho más tiempo sin titular, dada la delicada situación internacional. Los días siguientes visitó una base naval, fábricas textiles e hizo reuniones con las cámaras comerciales los días 13 y 14 de junio. Durante este tiempo Castro Girona tuvo que recibir la noticia de la entrada de las tropas alemanas en París el 14 de junio. El 15 de junio visitó una fábrica de seda en Yokohama.
23-6-40. Es recibido en Osaka por Li, el hijo del último emperador coreano (sic).
25-6-40. Se realiza la última reunión oficial de carácter comercial, y se firman los acuerdos para ser ratificados por los respectivos gobiernos.
3-7-40. Envía por radio un saludo al pueblo japonés y asiste a una recepción en su honor que le hizo el príncipe Nobuhito Takamatsu (1905-1987), hermano del emperador japonés.
Príncipe Nobuhito Takamatsu
4-7-40. El ministro de Exteriores, Achiro Arita (1884-1965, en el cargo 16 de enero al 22 de julio de 1940), impuso a Castro Girona condecoración de primera clase del Tesoro Sagrado del Imperio japonés, que se otorga a aquellos que han hecho destacados logros en campos de la investigación, la industria o las empresas.
7-7-40. Asiste en Yamaguchi al homenaje al monumento a San Francisco Javier. El famoso padre jesuita Pedro Arrupe (1907-1991) fue quien recibió a la delegación española, pocas semanas después de que el jesuita llegara a Japón. Arrupe cita a Castro Girona en sus Memorias, para leer el pasaje donde se le cita pincha aquí. Este jesuita estuvo a las afueras de Hiroshima cuando estalló la bomba atómica. Su proceso de beatificación comenzó en el año 2019. Justo al final de la película nos aparece oficiando en la ceremonia religiosa. Seguramente estas imágenes inéditas que presentamos en nuestro blog sean las primeras imágenes de su labor religiosa en Japón.
8-7-40. Llegó en Barco a Corea y desembarcó en Busán. De ahí se dirigió a la capital, Keijo (hoy Seúl). Allí permaneció hasta el día 10 visitando centros comerciales e industriales.
11-7-40. Llega a la capital de Manchukuo, Hsinking. Al día siguiente visita ministros y miembros de la cámara de comercio e industria.
13-7-40. Fue recibido en audiencia por el emperador de Manchukuo, quien fue también último emperador de China, el famoso y cinematografiado Puyi. Ese día Castro Girona dirigió un mensaje radiofónico al país.
Puyi, último emperador de China y del estado títere de Manchuria
14-7-40. Se dirige a Harbin en el norte de Manchuria.
16-7-40. Llega a Mukden (hoy Shenyang), lugar en donde nueve años antes saltó la chispa que justificó la invasión de Manchuria por parte de Japón en 1931, y el comienzo de la guerra chino-japonesa.
18-7-40. Visita las minas de Gusan y las instalaciones de destilación de carbones y minas de hierro.
19-7-40. Emprende su viaje a la China del Norte.
20-7-40. Sale en dirección a Pekín, donde permaneció cuatro días visitando monumentos.
22-7-40. Asiste a una reunión comercial en la embajada japonesa en Pekín.
25-7-40. Regresa a Manchuria y llega a Puerto Arturo (Port Arthur), lugar de la batalla de la guerra ruso-japonesa (1904-1905) y visita su museo de guerra y sus trofeos. Allí embarca rumbo a Shanghái.
29-7-40. Llega a Shanghái y permanece hasta el día 1 de agosto, donde fue cumplimentado por las autoridades japonesas y representación española.
2-8-40. Invitado por el gobierno de China Central, y autorizado previamente por Madrid, salió para Nankín, capital de ese estado títere controlado por Japón, y que aún no tenía reconocimiento internacional desde que se instauró como pseudoestado en marzo de ese mismo año de 1940. El primer ministro, Wang Jingwei, y todo su gobierno lo recibieron y le transmitieron un mensaje de salutación dirigido a Franco. Este gobierno de Wang Jingwei presionó a Castro Girona para arrancarle algún tipo de declaración o reconocimiento por parte de un país occidental.

Wang Jingwei, presidente del estado títere de China Central, dependiente de Japón
4-8-40. Salió en avión para Shanghái.
6-8-40. En Shanghái un representante del gobierno de Manchukuo le concede la cruz de primera clase de la Orden de las Columnas de Manchukuo.
7-8-40. Se embarca en Shanghái rumbo a Lisboa en un barco japonés. Esta vez en el viaje de vuelta evita pasar por el canal de Suez, dado el estado de guerra que había en el Mediterráneo tras la entrada en la guerra de Italia desde el 10 de junio. Su deseo de visitar Filipinas (territorio controlado por los EEUU), fue imposible dadas las tensiones diplomáticas y militares en toda la zona y en Europa. En la prensa se dijo que se suspendió el viaje por “apremios de tiempo y comunicaciones”. Hizo escala en Formosa (8 agosto), Hong Kong (10), Singapur (17), Colombo (23), Bombai (28) donde fue despedido por el comandante de marina inglés de ese puerto. El 17 de septiembre llega a Durban (Sudáfrica) donde fue recibido por el gobernador militar inglés. Salió del puerto el 19 y llegó a Ciudad del Cabo el 22 de septiembre. El 10 de octubre llegó a Lisboa. El 13 sale para Madrid.
14-10-40. Llega a Madrid tras 68 días de extenuante viaje, 20 más que a la ida al tener que bordear todo el continente africano. Nada más llegar informó de sus gestiones al ministro de Exteriores. Justo en ese momento de su llegada se produjo el relevo en el ministerio de Beigbeder a Serrano Suñer el día 17. Ignoramos por el momento quién de los dos lo recibió. También lo recibió en audiencia el ministro de Industria y Comercio, afectado también por el cambio de gobierno de Franco, Luis Alarcón de la Lastra, sustituido por Demetrio Carceller Segura. Por último fue recibido por el ministro del Ejército José Enrique Varela Iglesias.
21-12-40. Castro Girona es recibido por Franco y le entrega las cartas y presentes que le enviaban las autoridades japonesas, de Manchukuo y China Central.
Tras este agotador viaje, Castro Girona queda en Madrid a las órdenes del ministro del Ejército sin cometidos específicos hasta el 21 de diciembre 1942, que asiste en Toledo a la entrega de fajas a los jefes y oficiales diplomados de Estado Mayor, que finalizaban sus estudios en las Academias de Transformación.
29-10-1943. Pasa a la reserva por edad reglamentaria. Finaliza aquí su brillantísima hoja de servicios.
3-8-1969. Fallece en Madrid.
Aquí finaliza su brillante hoja de servicios.
Por Marcial de Castro Sánchez
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EL ARBOL QUE PLANTO CASTRO GIRONA Y MISA EN YAMAGUCHI
Alberto Castro Girona tuvo tres hijos, escribió un libro sobre Jovellar y tenemos excepcionales pruebas gráficas del momento en el que plantó un árbol en Japón.
De la película oficial de 31 minutos que se rodó sobre la misión diplomática a Japón, seleccionamos estos 52 segundos de la misa homenaje a san Francisco Javier en Yamaguchi, el día 7 de julio de 1940. Justo al final se le puede ver dando tierra a un árbol plantado de su mano, y se aprecia al embajador en Tokio, Méndez de Vigo, ayudando a Castro Girona. Méndez de Vigo está vestido de blanco y con un pitillo en la boca. El embajador es pariente del ministro de cultura del PP Íñigo Méndez de Vigo (2015-2018).
Pincha abajo para ver el vídeo:
La misa se celebró al aire libre, bajo carpa, en el monumento a san Francisco Javier señalado con una gruz de piedra. La cruz señala el lugar donde un señor feudal local le cedió a san Francisco Javier un antiguo templo budista para que instalara allí su iglesia en Yamaguchi. Ignoramos por el momento el nombre del oficiante, y señalamos que tiene un gran parecido físico con el padre Arrupe. Aún así hay motivos para pensar que se trata de otra persona. Las entradas del pelo, la edad, su perfil, los arcos superciliares, incluso su oreja derecha guarda tal parecido que muchos a simple vista lo primero que hemos pensado es que se trata del padre Arrupe en su juventud con unos cuantos kilos de más respecto a su imagen posterior. Un análisis de sus imágenes en movimiento nos hacen dudar mucho de que pueda tratarse de él.

Oficiante de la misa en honor a san Francisco Javier y a la derecha el padre Arrupe de jovenLa primera fila de los españoles que asistieron a la misa es fácil de identificar, ya que el rígido protocolo que se siguió facilita además la tarea.
1 Teniente general Alberto Castro Girona
2 Concepción Pozurama López, esposa del anterior
3 Santiago Méndez de Vigo Méndez de Vigo Osorio y Oraá (1858-1959), embajador en Tokio (1932-1945)
4 José Rojas Moreno, (1893-1973, diplomático, nombrado durante el viaje embajador en Rumanía
5 Victoria Rojas y Rosado, hija del anterior
6 Joaquín Calvo Sotelo, hermano del político asesinado, dramaturgo, periodista, académico
7 Pablo Moreno González, ayudante de Castro Girona
8 Pensamos que es Mariano de Iturralde y Orbegozo (1904-1964), diplomatico secretario de Embajada, después embajador en Canada, Irlanda, Perú y EEUU
Tras la misa el padre Arrupe dirigió el coro de niños japoneses que cantaron de memoria en español el himno a san Francisco Javier sin saber lo que estaban diciendo. Acto seguido se deduce que fue cuando el jefe de la delegación, Castro Girona, plantó el árbol, gesto al que se unió de forma espontánea el embajador Méndez de Vigo, como se puede apreciar justo al final del fragmento de la película.
Nos pusimos en contacto vía email con el padre Fumiaki Momose S.J. y nos confirmó que el árbol ha crecido de forma espectacular y frondoso enfrente de la cruz a san Francisco Javier, y hasta tuvo la amabilidad de enviarnos una foto.
Árbol plantado por Castro Girona frente a la cruz a san Francisco Javier en Yamaguchi. Suponemos que es el de la derecha con aspecto de conífera
Parque con la cruz a san Francisco Javier donde se celebró la misa y se plantó frente a ella un árbol (a la izquierda del monumento según lo vemos)
Por Marcial de Castro Sánchez
Gracias a la gentileza del padre Fumiaki Momose S.J., cura en la iglesia de Yamaguchi (Japón), tenemos la oportunidad de publicar una joya histórica y religiosa en nuestro blog de Autillo. De su archivo parroquial nos remitió las siguientes fotos que tenemos el honor de hacer públicas.
Ya hemos visto en las entradas anteriores que el 7 de julio de 1940 hubo una misa en honor a san Francisco Javier en Yamaguchi. La misión diplomática y económica presidida por el teniente general Alberto Castro Girona, y otros 19 españoles que lo acompañaron, asistieron el 7 de julio de aquel año de 1940 a una misa en honor del misionero español en el monumento en forma de cruz que lleva su nombre. El oficiante fue el padre Moisés Domenzáin Yárnoz (1900-1970), a quien vimos en la película en la entrada anterior. Para conocer mejor su biografía PINCHA AQUÍ. El azar hizo que el padre Domenzáin compartiera con Castro Girona la misma distinción imperial japonesa, la Orden del Tesoro Sagrado 5.º grado (Zuihosho Gotó) en 1969 (año de la muerte de Castro Girona) mientras que el teniente general la había recibido de 1ª clase en 1940.
El director del coro fue el padre jesuita Pedro Arrupe Gondra, cuyo proceso de beatificación se inició a comienzos del año 2019. Para conocer los detalles de su biografía PINCHA AQUÍ. Si quieres volver a ver los 52 segundos sacados de la película pincha abajo en el vídeo:
Izquierda padre Arrupe, a la derecha padre Domenzáin en actitud jovial
En primer plano el padre Arrupe dirigiendo el coro y al fondo como oficiante el padre Domenzáin
El padre Pedro Arrupe Gondra dirige el coro. El primer oyente a la derecha es Joaquín Calvo Sotelo, el siguiente creemos que es el secretario de embajada Mariano de Iturralde y Orbegozo. A la derecha con traje blanco y corbata oscura, José Rojas Moreno, reconocido después por su trabajo humanitario en favor de los judíos sefardíes rumanos durante la II Guerra Mundial. En primer plano aparece el camarógrafo japonés que tomó las imágenes de la película oficial del viaje de Castro Girona a Japón
Foto de grupo donde los religiosos y miembros de la misión económica y diplomática posan juntos.
Impresiona y emociona pensar que en esa ceremonia y tan alejados de España se juntasen tantos grandes hombres, y donde destaca la humilde y frágil figura de un gran ser humano como fue el padre Arrupe. Confiamos que estas líneas y estas imágenes sirvan para suscitar el interés por su gran obra a lo largo de una intensísima vida.
Por Marcial de Castro Sánchez